La gloria se llama Ismael

Ismael Borrero Molina. Foto InternetIsmael Borrero Molina. Foto InternetComo los gladiadores de la antigua Grecia, apareció en el encerado un joven moreno, de mediana estatura, alegre, seguro de sus posibilidades. Se llama Ismael Borrero y compitió en la división de 59 kilogramos de la lucha grecorromana, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Era esta su primera presentación bajo los cinco aros. La esperanza de avanzar en el organigrama acompañó sus movimientos en el colchón.  

¡Qué manera de avanzar muchacho! Sin miedo a nada y convencido de sus potencialidades técnicas y la preparación realizada, hilvanó el camino al oro olímpico. Paso a paso sorteo escollos. Arrancó aplausos, causó asombro.

Arsen Eraliev, quinto lugar mundial, fue su primera víctima al ganarle (3x1). Luego la superioridad ante el chino Lumin Wang. Dispuso entonces (4x1) en semifinales del uzbeko Elmurat Tasmurado, su rival más difícil. Faltaba un combate para la bendición de los dioses. El olimpo esperaba para premiar su esfuerzo.  El oro frente al japonés Shinobu Ota, lo llenó de gloria. No hubo dudas. Fue el mejor de principio a fin.
 
Superioridad técnica en los seis combates que sostuvo avalan su calidad y preparación. No por gusto es el campeón mundial de la cita realizada en Las Vegas, Estados Unidos. ¡Tiene ángel este muchacho! Compitió con todo el amor de su querido Guantánamo. Sabía que tenía una deuda familiar. Regalar la medalla de oro a su mamá, la razón de ser de su existencia.
 
El niño que cambió las pesas por la lucha, no imaginaba lo que el destino tenía deparado para él. Besar el cielo del olimpo es un privilegio de pocos. A sus 24 años, ya es historia. La gloria se llama Ismael. ¡Gracias, muchacho! Cuba entera disfrutó tu medalla. Te toca ahora a ti el privilegio de saberte campeón olímpico, campeón de la voluntad.