Fidel, nuestro Fidel hombre incalculable de infinito valor. Tiene las características de gran conductor, que sumadas a sus dotes de audacia, fuerza y extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo, lo han llevado al lugar de honor y sacrificio que hoy ocupa.
Los jóvenes de estos tiempos no deben dudar ni un instante en tomarlo como paradigma y como él años atrás denunciar y combatir con las ideas lo mal hecho como las ilegalidades, la corrupción, los delitos y tantas acciones que provocan el desorden social afectando al pueblo.
Los jóvenes de ahora tienen y tendrán en Fidel a ese líder, digno de seguir, como tuvieron Mella, Guiteras y Villena a un Martí. Nosotros, la generación presente, tenemos la responsabilidad de hacer ver a las futuras en ese Fidel, al hombre que guió a todo un pueblo a la lucha para librarse del yugo y que no solo lo consiguió, sino que también logró sacarlo del hambre, las enfermedades y con estudios le quitó al venda de la ignorancia y como se dice sacó a un pueblo del lodo e hizo Revolución.
Considero que la única forma de agradecerle por tanto es seguir su ejemplo y más que su ejemplo seguir construyendo la revolución con honradez, valentía y firmeza con sus pensamientos porque si existe un ser digno, ese es Fidel, nuestro Fidel de todos los tiempos.