San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba-La lectura de tabaquería, tradición nacida en Cuba en el siglo XIX ha sido declarada Patrimonio Cultural de la Nación como un paso más en la aspiración de que la UNESCO la reconozca como Patrimonio Oral Intangible de toda la Humanidad.
Aunque el término es función de carácter masculino, también las mujeres están presentes, con su voz agradable, correcta dicción y entonación adecuada. Greisy Castellanos es la lectora de tabaquería de la Unidad Empresarial de Base Ariguanabo, perteneciente a la Empresa de Tabacos Torcidos Habana.
Ella explica que es esta la única plaza seleccionada en el país por los propios obreros. Se hace una convocatoria y durante algún tiempo los candidatos se presentan a la masa, y luego de escucharlos a todos, se reúnen y deciden cuál tiene las cualidades que ellos necesitan.
Greisy indica que muchas personas no conocen sobre esta labor y la vinculan a la Guerra de Independencia y a las luchas obreras durante la Seudorepública. Recuerda que la historia recoge páginas donde la función que ella realiza fue decisiva para aglutinar, movilizar, dar sentido de clase a miles de tabaqueros, casi siempre de los primeros en la lucha precisamente por la preparación que recibían durante sus horas más productivas.
Hoy es vital para la comunicación de los directivos con la masa obrera, pero también para llegar a la espiritualidad y hasta la psicología de cada trabajador. Greisy añade que desde que llega observa a cada uno y ya entiende cuál necesita de inmediato una motivación particular. De ahí va planificando algunas de las lecturas del día, porque está convencida que despalillar y torcer son obras de arte que requieren una entrega muy especial por parte de quienes la ejercen.
Continúa diciendo que la comunicación a través de poemas, novelas y noticias los mantiene informados y los energiza para asegurar un habano de calidad. “No leo durante las ocho horas de trabajo, divido en etapas mi tarea para la mejor comprensión, acorde a la lógica cotidiana. Ellos no se desmotivan, incluso sugieren lecturas, que se analizan por expertos para resumirlas y hacer más amenas las jornadas”.
Con doce años de experiencia, Greisy Castellanos se reconoce como una mujer satisfecha, orgullosa porque su profesión le agrada. Quienes tuercen y despalillan el tabaco tienen el privilegio de contar con lectores como ella, que han posibilitado elevar la cultura y realzar la conciencia social. José Martí los definió como la mesa de pensar al lado de la de ganarse el pan.

