Alfredo López Arencibia, evocación permanente

Alfredo López Arencibia. Foto tomada de InternetAlfredo López Arencibia. Foto tomada de InternetCada 2 de agosto en Cuba llega el homenaje al trabajador gráfico, Alfredo López Arencibia, centra las actividades de reconocimiento al obrero que logra con su desempeño la producción de la letra impresa en las diferentes variantes y de los libros y las libretas para los escolares. Son los trabajadores gráficos, responsables de que la educación en Cuba siga siendo faro en el mundo, al defender el derecho de llevar la luz de la enseñanza a todos los corazones.

La figura del maestro de revolucionarios, Alfredo López, linotipista a fuerza de dedicación y talento, dirigente sindical del sector que decidió ser sindicalista y compartir la suerte de los pobres de la tierra recibe el respeto de todo el pueblo.

Nació el 2 de agosto 1894 en Sagua La Grande y fue asesinado el 20 de julio de 1926 mientras se dirigía al Centro Obrero. Allí fue interceptado por una jauría de policías armada de bastonazos. Esta vez los puños del recio sindicalista sucumbieron ante la superioridad numérica. Los restos se hallaron tras el derrocamiento de la tiranía de Gerardo Machado en las faldas del castillo de Atarés.

Hoy cuando a nuestras manos llega la prensa en sus diferentes ediciones, ella es expresión además del esfuerzo de tantos hombres y mujeres que batallan a diario para vencer en no pocos casos el estado ya caduco de las máquinas y las grandes tensiones con la transportación hasta sus lugares de destino. Es necesario pensar en el obrero que hasta altas horas de la noche vela en el taller de producción porque la gran noticia llegue nítida al lector; es parte de la magia del libro, ese que colma la avidez de quien lo disfruta, la mente siempre se dirige a quien escribió la gran novela o el artículo, y nunca hacia aquel que entre máquinas, grasas y tintas se afana porque la impresión satisfaga la más exquisita aspiración.

Anónimos muchas veces, con la presión que imponen las carencias, los más de tres mil gráficos cubanos —en las diferentes entidades estatales— se empecinan hoy en el cumplimiento de importantes propósitos, ellos son parte de esa rotunda verdad de que la educación es derecho del pueblo. La comunicación de ideas a través de las imprentas, actualmente no solo se limitan a la actividad impresa. Abarcan desde los trabajos de serigrafía hasta los diseños computarizados, que en vertiginosa evolución se desarrolla gracias a las tecnologías de información y comunicación y continúa en ascenso. En los medios de comunicación, la labor de los trabajadores gráficos es indispensable para optimizar los contenidos en las distintas plataformas para la visualización más amena, creativa, impactante y la adecuada organización y distribución de los contenidos noticiosos, en tiempos en los que las limitaciones en el acceso al papel han propiciado cambios constantes en las formas de presentar estos contenidos. Los retos son cada día más diversos. A través de recursos como la infografía y la renovación constante de las identidades gráficas, los trabajadores gráficos ofrecen al usuario de la información una forma más atractiva de comprender datos, proyecciones y estadísticas que tienen que ver con el desarrollo cotidiano de sus vidas.

Los trabajadores gráficos también unen esfuerzos en la impresión de estuches para medicamentos, marquillas para cigarros y tabaco, impresos comerciales para la salud pública, y la producción de cuadernos de trabajo, registros, folletos, revistas y libros. Por estos días al ajetreo se suma el aseguramiento de la base material del próximo curso escolar, con ello se garantiza el logro fundamental de cero importación de libretas para nuestros educandos, responde así a la política del Estado Cubano recogida en los lineamientos.

El homenaje a Alfredo López es expresión de gratitud a la obra humana y social por la que entregó su vida. Hoy Alfredo se multiplica en cada trabajador del sector gráfico en Cuba.


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