Seguridad y orgullo de los cubanos. Foto: Tomada de Internet
En Cuba, el Sistema de la Defensa Civil se concibe como un sistema de medidas defensivas de carácter estatal, en tiempo de paz o situaciones excepcionales, con el propósito de proteger a la población y la economía nacional contra los medios enemigos de destrucción, en casos de desastre y ante el deterioro del medio ambiente. El Sistema de la Defensa Civil tiene sustento en la base jurídica del país. Tal es el caso del Decreto Ley 170 sobre el Sistema de Medidas de la Defensa Civil, que complementa a la citada Ley 75 en aspectos fundamentales como: la dirección, organización, planificación y ejecución de las medidas de la Defensa Civil, el papel y lugar de los órganos y organismos estatales, las entidades económicas e instituciones sociales en relación con el cumplimiento de esas medidas, y el establecimiento de las fases para la protección de la población y la economía en caso de desastres.
El desarrollo del Sistema de Medidas de la Defensa Civil tiene como premisa la organización territorial e institucional. Esto exige su creación en órganos y organismos estatales, entidades económicas e instituciones sociales y en los territorios. Así, el sistema se organiza en las zonas de defensa, municipios y provincias.
El Presidente del Consejo de Estado dirige la Defensa Civil mediante el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, quien para ello cuenta con el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, principal órgano de dirección del sistema. Los presidentes de las asambleas provinciales y municipales del Poder Popular son los jefes de la Defensa Civil en el territorio correspondiente. Ellos se apoyan en los órganos de la DC, compuestos por oficiales y funcionarios subordinados a las regiones y sectores militares.
Las misiones fundamentales de la DC están encaminadas a la protección de la población, la economía y la realización de los trabajos de salvamento y reparación urgente de averías. Estas son de obligatorio cumplimiento en todos los niveles y para la población. En los mandos, unidades militares y demás entidades de las FAR también se organizan y su ejecución recae sobre los jefes.
Lo esencial radica en la protección de la población contra desastres, mediante la reducción del impacto. En tiempo de guerra, debe ser protegida de los medios de destrucción del enemigo.
En lo económico, la DC busca crear las condiciones necesarias para proteger los recursos de los centros productivos y de servicios, así como los de las FAR. Asimismo, prioriza la estabilidad del trabajo y la continuación de las misiones planteadas ante dichas situaciones. Las medidas de la defensa civil demuestran la efectividad frente a los frecuentes huracanes tropicales que azotan la isla y las numerosas agresiones biológicas de que Cuba es objeto y de los ataques también contra plantas y animales dirigidos a afectar severamente la economía.