Elián González. Foto: Tomada de Cubadebate
Fue una historia nacida en el mar. Hace ya varios años, un pequeño cubano flotaba en las aguas del océano, solo, sin entender quizás como llegó hasta allí. Su esperanza era la única compañía que lo alentaba a seguir viviendo, como si el tiempo se hubiera detenido y nada peligroso pudiera sucederle, cuando su madre había perecido en el intento de abandonar el país.
El niño Elián González se convirtió en historia hace más de 15 años. Campañas televisivas, mesas redondas informativas, tribunas abiertas, camisetas, postales, fueron ejemplos de cuanto se hizo en Cuba para reclamar su regreso a la tierra de donde nunca debió haber salido.
Hoy se encuentra aquí, ha crecido, es todo un hombre estudioso y responsable, que lleva en su memoria recuerdos difíciles de olvidar, diferentes, insólitos…Afirma que se siente feliz en su país, reconoce el humanismo que hace grande a Fidel…que brindó apoyo a su padre y se preocupó por el regreso de un niño a los brazos de todo un pueblo que lo añoraba.
Ello le dio la posibilidad de crecer aquí, de hacer amigos, de estudiar en la Universidad de Matanzas, de realizar un trabajo de diploma y en general, de tener acceso a todos los privilegios que reciben los cubanos.
Elián se convierte en ingeniero industrial, le crece la barba en su rostro que no mucho ha cambiado, sigue recordándonos a aquel pequeño que de pionera veía en la televisión, en los pulóveres blancos… Con 22 años es un ejemplo de valentía, se superación individual y hoy, a 16 años de su regreso a Cuba agradece al pueblo que tanto batalló por su retorno a quien dedica el título que pronto recibirá.