Un jonrón memorable

Agustín Marquetti. Foto: InternetAgustín Marquetti. Foto: Internet

El jonrón es el batazo más importante dentro del juego de béisbol. Cuando llega despierta emociones, levanta multitudes, queda en el recuerdo de los aficionados si es de los que no se olvidan.

Este año se cumplen treinta primaveras de un jonrón memorable. Era una noche de domingo en el mes de enero. El estadio Latinoamericano, en la barriada del Cerro, era testigo de un acontecimiento importante para el béisbol doméstico. Se discutía la final de la XXV Serie Nacional entre dos colosos del béisbol. Vegueros, en representación de Pinar del Río, e Industriales, en defensa de los colores giradillos.

Grandes estrellas de nuestra pelota brillaban sobre la grama del estadio capitalino. Alfonso Urquiola, Luis Giraldo Casanova, Omar Linares, Giraldo González y Juan Castro por las huestes pativerdes. Del otro bando, Pedro Medina, Juan Padilla, Rolando Verde, Lázaro Vargas y un ídolo de Alquízar, Agustín Marquetti, peleaban el título para la capital.

No bastaron nueve entradas para decidir el juego. Tres capítulos después, y con dos outs en la pizarra, Javier Méndez, llega a primera por hits al jardín derecho, entonces, el zurdo alquizareño, hizo un swing grande para descifrar un lanzamiento de tenedor de Rogelio García, el llamado “Ciclón de Ovas” y la pelota viajó más allá de las cercas.

Locura, desenfreno, pasión desbordada. Los aficionados se lanzaron al terreno y los fuegos artificiales iluminaron la noche capitalina. ¡Industriales Campeón! Era el grito de júbilo que ensordecía a la capital.

Otros jonrones también fueron historia en el béisbol cubano. Este, marcó pautas, pues lo conectó uno de los más respetados jonroneros de nuestro béisbol. “Don Agustín”. El mismo que antes enloqueció a Cuba y a sus amantes a la pelota, con su hazaña en Managua, Nicaragua en el Mundial de 1972.

Un jonrón memorable. Una historia que regresa después treinta años. Yo estaba en Alquízar, la tierra del mítico número 40 de los azules. Las palabras no describen el acontecimiento vivido en aquella noche dominical. El pueblo salió a las calles a celebrar con su ídolo. El negro de sonrisa alegre y amplia, era protagonista. Marquetti, siempre Marquetti. Un estilo, una leyenda, un jonrón memorable.