Dos héroes un mismo camino

Maceo y Che: Inmortales de la independencia cubana. Foto: InternetMaceo y Che: Inmortales de la independencia cubana. Foto: Internet Los recuerdos, la memoria histórica, la cercana trasparencia de la patria forjada con el empeño y la pujanza de hombres y mujeres alcanzables y vitales, porque dejaron el ejemplo, la luz a seguir es la mayor riqueza de la sociedad. Ella se redimensiona en las anécdotas y experiencias de quienes comprueban a diario que la grandeza está en servir con y por amor, en ella se enaltece el valor, la responsabilidad, el compromiso con la humanidad, con el bien común sin vacilación ante las banalidades del mundo que se deshacen con el aire, o el olvido.

Así el nacimiento de dos hombres, en épocas distintas, enriquece el patriotismo, lo logran con las lecciones de  vida y con ello adquieren la talla universal de héroes. La trascendencia de sus actos los consagran como paradigmas de entereza y bravura para el pueblo, desde la entrega cotidiana y el sacrificio como premio del Mayor General Antonio Maceo Grajales y el Comandante Ernesto Guevara de la Serna.

Quien puede dudar de la inmortalidad enriquecida por la huella indeleble que revela cada anécdota, cada frase, la fotografía…, o tan solo una vida perpetuada en la inspiración de un poeta, un intérprete o el escultor que definición una figura quizás sin haber visto al modelo o la canción repetida de generación en generación con alusión a la propia vida o en el empeño de multiplicar recuerdos.

En encendido y sudoroso corcel se mantiene el Titán en nuestra mente. Tal es su temeridad que hoy, cuando la acción roza con lo extraordinario y lo arriesgado. Solo decimos “¡Para hacer eso hay que tener más coraje que Maceo!”. Defendió con voluntad indomable el ideal mambí, inigualable combatiente, organizador y jefe militar; un hombre astuto y de gran arrojo. De proceder recto, desafío la vida con múltiples hazañas, fue leal a los  sentimientos revolucionarios y antiimperialistas y se entregó a la defensa de un ideal noble y justo: la libertad.

La virilidad de Maceo marcó la estirpe y principios independentistas de los cubanos. Por eso, la historia se encargó de reconocerlo como El Titán de Bronce, un verdadero arquetipo que continúa iluminando el camino de la Revolución. En ese propio camino hacia el futuro cabalga el Guerrillero Heroico. La estrella que reluce en su inmortal boina lleva el poder abrazador, es la fragua de voluntades. Reconocerlo en la primera fila como machetero, obrero, diplomático, ministro… siempre en ascenso hasta devenir en embajador de la verdad. Se convierte en un espectro mágico que irremediablemente nos hace pensar en la frase: Seremos como el Che lo cual resume las más nobles aspiraciones en el empeño de formar al hombre del mañana.

Los dos fueron fieles y leales a los principios, cada uno en el momento histórico que le correspondió vivir: Maceo durante la contienda emancipadora frente al ejército español, y Che en la lucha insurreccional en la Sierra Maestra y en otras circunstancias, comprendió que su compromiso estaba más allá de Cuba y fue a luchar a suelo boliviano.

Maceo y Che son la voluntad a toda prueba, el sentido de la dignidad y el humanismo. Son leyenda viva, reflejo de la expresión de  sentimientos de rebeldía, honestidad y solidaridad. Ambos desde la atura de héroes inspiran nuestros sueños y humanismo como muestra de la deuda con los humildes de todo el mundo y el compromiso con la humanidad toda.