Maravillas de una ciudad

La Habana, Cuba. Foto: InternetLa Habana, Cuba. Foto: Internet Vuelves a ser noticia mi querida Habana. Ahora eres maravilla del mundo. Regreso a tus calles de adoquines y carruajes, a tus fortalezas que se erigen nacidas del mar Caribe. La Habana, ciudad que enamora y encanta. Madre de todos y novia de muchos.

La Habana, seductora, sensual, emancipadora de futuros. En tus entrañas descansa la historia patria. Martí, Villena, Pablo de la Torriente. La Habana de Cecilia Valdés, Ernesto Lecuona, Ignacio Villa, Rita Montaner. La Habana de Industriales entre jonrones y ponches.

La Habana. Amiga de las tardes en el malecón, de los deleites de un sabroso helado en el mítico Coppelia. Ciudad de balcones, santuarios y solares. La Habana, capítulo obligado para los visitantes, esos que prefieren el aroma de un buen tabaco, bailar en la Bodeguita del Medio, con los acordes de la guitarra y el canto de los tríos que allí pululan.

Un daiquirí, una foto, un paseo por los salones del Hotel Nacional, la estancia en el memorial José Martí o vibrar de emoción con la ceremonia del cañonazo a las nueve de la noche, son cosas muy auténticas de tu orografía, a veces marchita, otras sobrecogedora, pero maravilla al fin y al cabo.

La ceiba y su templete, Guanabacoa y su Wemilere. La universidad y su Alma Mater. La Habana, historia, folclor, música, poesía. Hoy eres maravilla y estás en el corazón de todos. Mañana, tal vez mañana, regrese a recorrer tus calles. ¡Gracias, mi Habana! No tengo la suerte de haber nacido de tus entrañas, pero como buen criollo me enorgullece que seas maravilla, te lo aseguro.