BÉISBOL: Cuando hablar se convierte en deber

Fotos: Luis Alberto DH

Serie Provincial de Béisbol, un evento para la afición. Fotos: Luis Alberto DHSerie Provincial de Béisbol, un evento para la afición. Fotos: Luis Alberto DH

Para cualquier aficionado real al béisbol, esos que fielmente sufren o disfrutan cada actuación de su equipo, para esos el nivel o la categoría no hacen diferencia. Sea grandes ligas, serie nacional o torneos provinciales, para ellos lo importante es ver pelota, porque buena, mala o regular es la experiencia de asistir al estadio lo que más los motiva, el bullicio del graderío o la oportunidad de aplaudir o abuchear a los peloteros. Yo fui así, lo reconozco. Pero he cambiado, ahora busco calidad, organización y respeto en este deporte. Tres elementos indispensables que sin lugar a dudas están en falta y la VI Serie Provincial de Béisbol en Artemisa, también lo sufre.

Justo ayer comenzaron los Play Off semifinales, una serie de tres juegos a ganar dos. El primer y único duelo de la jornada lo protagonizaron los finalistas del año pasado, San Antonio de los Baños (actual campeón) y el municipio Artemisa. Realmente fue un partido entretenido, rivalidad y entrega por parte de ambos conjuntos. Sencillos, extrabases, jonrones, robos, buenos fildeos, errores y horrores también. Si algo me gusta de estos torneos, y lo repito siempre, es la camaradería, ímpetu y entrega de los peloteros ariguanabenses. Aunque esta vez los de la capital provincial no fueron menos.

Pero más allá del choque de ayer, quiero referirme en sentido general a lo que algunos “valientes” consideran Serie Provincial de Béisbol Primera Categoría. Para ello me basaré principalmente en los puntos que toqué al principio (calidad, organización y respeto). Sé que criticar es bien fácil, de hecho odio hacerlo sobre todo si no tengo alguna solución para ofrecer. Pero si en el béisbol cubano hay tantos problemas –que los hay- y se cometen tantos errores –que se cometen- todos conocidos y no se hace nada, salvo repetirlos ¿qué sucederá entonces si no contamos los nuestros? Seríamos cómplices, por tanto la queja de hoy, es prácticamente un deber.

CALIDAD

El regreso de Rafael Orta inspira a muchos. Fotos: Luis Alberto DHEl regreso de Rafael Orta inspira a muchos. Fotos: Luis Alberto DH El principal elemento que atenta contra este punto es organizativo, pues esta versión beisbolera fue pospuesta en varias ocasiones a falta de pelotas para jugar, por tal retraso los jóvenes de la categoría sub-23 que integraron el equipo provincial y ahora juegan su campeonato nacional, debieron abandonar sus equipos a mediados de la campaña. Entonces, si esta provincia tiene su mayor cantidad de talentos en esos jóvenes y ahora no están jugando la provincial, la calidad es objetivamente inferior ¿o no?

A esto súmele que algunos lanzadores del equipo de los cazadores están con el equipo nacional o en sus casas, pues todo indica su presencia asegurada en la Serie Nacional. Si no juegan Miguel Lahera, José Ángel García, Yulieski González e Israel Sánchez, si Raimel Pérez o Michael Ortíz tenían limitación de lanzamientos, ¿puede haber calidad? o lo que es peor, ¿podremos formar algún otro talento?

Puede haber calidad cuando miembros del equipo de Mariel me confesaron en el partido inaugural que solo viajaron unos pocos peloteros a San Antonio de los Baños, pues no fueron avisados del inicio del torneo con tiempo suficiente para llamar a sus atletas. Por eso vimos a sus jardineros venir a lanzar, por eso vimos batazos descomunales y nocauts en el Julio Pérez, acaso necesitamos más ejemplos para pensar que alguien se ha propuesto desterrar la calidad beisbolera de los terrenos artemiseños.

Solo que gracias a dios –o a cualquier otra fuerza superior- es indiscutible el hecho de que en Cuba todavía nacen peloteros, de esos que se entregan hasta darlo todo y sin explicación alguna, de la nada, lo hacen bien. Pero no es suficiente.

ORGANIZACIÓN Y RESPETO

Ya mencionamos el retraso inicial, hecho que provocó también varios cambios desmesurados en la estructura. El primero y más deprimente, era el juego de un doble programa sabatino de siete inins cada uno, durante la etapa clasificatoria. Es evidentemente inconcebible que algún evento oficial de béisbol en Cuba, incluya lo que he decidido llamar juegos prematuros (de siete entradas). No en Cuba, en ninguna pelota que se respete se juega a siete capítulos.

Ni la liga de la Ceiba, aquel inter-barrios que organizábamos en Matanzas –siendo niños- donde si alguien hablaba de juegos prematuros era inmediatamente expulsado por el Bolitas, nuestro más respetado árbitro.

Pero los problemas organizativos alcanzaron su mayor esplendor cuando varias subseries fueron suspendidas, pues pocos elencos lograron arribar al estadio “26 de julio” de Bahía Honda. Una y otra vez los aficionados asistían a esa instalación y sus rivales no aparecían, la causa, fallo en la transportación. De hecho la semifinal que discuten contra Candelaria, no comenzó ayer por esta misma causa. Nunca he viajado a ese municipio y aunque los mapas no lo indican, solo puedo pensar que Bahía Honda esté a cientos de kilómetros de esta provincia, si no es así, no lo entiendo.

Por si fuera poco, quienes elaboraron el calendario, olvidaron que en mayo es feriado el día primero, por lo que si coincidía con el primer domingo del mes –como de hecho sucedió- habría que cambiar el programa, si por otra parte no se jugaba el día de las madres, sería otro cambio. Nada que el revuelo y la locura de jueves por domingo también estuvo presente. La afición en las gradas del Julio Pérez. Foto: Internet

Equipo de árbitros. Fotos: Luis Alberto DHEquipo de árbitros. Fotos: Luis Alberto DH Como si a nadie le importara el compromiso moral y ético que existe con el pueblo cubano cuando de béisbol se trata, hacemos y deshacemos sin contar ni pensar en los espectadores. No respetamos a nadie, ni siquiera a nosotros. Y aunque lo digo en primera persona, no me refiero a mí. Creo que sin organización es imposible alcanzar el éxito y creo además que solo organizamos lo que nos interesa. Si hubo tantos problemas, es la muestra absoluta de que esta serie no le importa a nadie, o a casi nadie, que no es lo mismo.

Tampoco debemos olvidar el trabajo de los árbitros, pues si bien podemos asegurar que es superior al del año pasado, no ha transcurrido sin contratiempos. Algunos juegos han debido incluso sellarse por situaciones arbitrales que se salieron de control. Los árbitros son hombres que se equivocan mucho y cobran poco. Que si lo hacen bien nadie los celebra, si fallan todos los critican. Pero tienen un compromiso, no están obligados a trabajar y cuando pisan el terreno es para hacerlo bien, es su deber y si no lo cumplen  por el motivo que sea, deben ser cuestionados.

Estos no son las únicas desavenencias, solo algunas que sufrí y desearía alguien leyera y meditara sobre ellas. Quisiera que entiendan y ayuden a solucionar lo que los fanáticos, esos de los que hablaba al inicio, ven y se cuestionan en cada juego.

No todo ha sido malo, muchos hombres, atletas honrados y comprometidos con su público asisten a los encuentros y lo dan todo. Bajo un sol infernal juegan con pasión y entrega, se esfuerzan a nombre de sus municipios, de sus amigos y seguidores. Peloteros por los que bien vale la pena organizar una Serie Provincial de Béisbol Primera Categoría, seria, con calidad y sobre todo mucho respeto, porque lo merecen. Al igual que nosotros.

William Hernández es de esos peloteros que merecen respeto. Fotos: Luis Alberto DHWilliam Hernández es de esos peloteros que merecen respeto. Fotos: Luis Alberto DH

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