La cultura ariguanabense en la etapa colonial (Parte 2)

Imprenta de la etapa colonial. Foto: InternetImprenta de la etapa colonial. Foto: Internet Es el efecto de la cultura en la mente humana mirar a lo real como fenómeno y no como sustancia”. Esta sentencia de José Martí nos invita a recapitular las páginas de nuestra historia colonial, en función de revelar las huellas que ha dejado en la identidad ariguanabense la literatura, la música y las ciencias.

En la segunda mitad del siglo XIX, surgieron en San Antonio diferentes publicaciones por el aumento del número de imprentas. En la literatura vale resaltar los nombres de Juan Francisco Sánchez Almeida, director de periódicos y autor de varios libros, Juan Cantalapiedra, periodista, abogado, poeta y filósofo, y Miguel Antonio Porto, poeta y dramaturgo.

En este recorrido por la vida cultural ariguanabense, tampoco puede dejar de mencionarse la música. Los hermanos Raymundo y Pablo Valenzuela son dignos exponentes de esta manifestación. Raimundo como compositor e intérprete llevó las melodías de la ópera al danzón y se destacó en la orquesta típica cubana. Pablo, conocido como Príncipe del Cornetín, fue instrumentista y compositor. Su orquesta gozó de prestigio y popularidad. Ambos dieron aportes a la causa independentista cubana.

En el campo de las ciencias deben ser destacados los médicos Domingo y Miguel Sánchez Toledo, catedráticos que brillaron también en París. Igualmente Eduardo Hernández Morales y José Hipólito Pazos Caballero, alumnos y amigos del sabio Felipe Poey, tuvieron gran incidencia en la sociedad ariguanabense.  

El primero fue colaborador en favor de la independencia, mientras que el segundo se destacó como entomólogo y músico. Todos estos hombres merecen un lugar en el recuerdo popular de San Antonio de los Baños.