El movimiento obrero ariguanabense (Segunda parte)

En 1918 la sociedad de torcedores de la fábrica El Crepúsculo se unió con la de la Habana Comercial, formando la Sociedad de Resistencia de Torcedores. Se crearon la Sociedad de Socorros y otra formada por despalilladoras. Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, debido al alza de precios a los productos de primera necesidad, se constituyó un Comité de Resistencia para combatir la carestía de la vida. Presidido por Miguel Valdés, esta asociación propugnaba que el pueblo comprara lo estrictamente necesario. En 1929 se desarrolla una huelga de panaderos, demandando el restablecimiento de sus condiciones de trabajo, pues los dueños de las panaderías habían alterado el precio de los jornales a un peso, adicionándole dos horas más de trabajo.

El espíritu de lucha arraigado en este pueblo, atrajo la atención de Julio Antonio Mella, quien visitó San Antonio por primera vez en 1923. En un discurso pronunciado al año siguiente la llamó Villa Roja por su fuerte movimiento obrero. En ese mismo año orientó la creación de la Filial de la Universidad Popular José Martí, que se estableció en el propio centro obrero donde semanalmente acudían el propio Mella y Rubén Martínez Villena. Otro hecho de trascendental importancia fue la constitución de la Agrupación Comunista de San Antonio de los Baños, en agosto de 1925.

La Agrupación Comunista de San Antonio de los Baños quedó integrada por Oscar de Armas, José M. de Armas, Elizardo de Armas, José María Pino, Eladio Lemus, Simón Padrón, Arturo Paula, Juan Victorio Más, Manuel Alejandro Ramos y Carlos M. Rodríguez. Éstos últimos en calidad de Presidente y Secretario, respectivamente. En uno de sus acuerdos se eligieron como delegados al Congreso Constitutivo del Primer Partido Comunista de Cuba a los militantes Miguel Valdés García y Emilio Rodríguez Lara. En diciembre de 1925, al ser encarcelado Julio Antonio Mella, se nombró una comisión de diez trabajadores para entregarle una comunicación de protesta al Fiscal de la República, solicitando la libertad para el líder revolucionario y demás presos políticos.

Numerosas huelgas siguieron acaeciendo en la localidad, en demanda de mejores salariales y de las condiciones de trabajo, por parte de los diferentes sectores obreros. En vísperas de la caída de Machado, el 10 de agosto de MIL 933, se produjo una de las más grandes manifestaciones. Con banderas rojas y estandartes de ¡Abajo el imperialismo yanqui! y ¡Abajo el terror machadista! desfilaron los ariguanabenses. En apoyo de esta huelga, se cerraron todos los comercios y ni los vendedores ambulantes salieron a vender. A tal efecto se creó un Comité Conjunto de Acción, integrado por obreros, estudiantes, intelectuales, campesinos, soldados y policías, para luchar abiertamente contra la dictadura.

Posterior al fracaso de la Huelga General de 1935 y a la clausura del Círculo de Trabajadores, los sindicatos ariguanabenses comenzaron su reorganización. Se fundó el Comité de Lucha por la Libertad de los Presos Políticos y se inició un movimiento que llevó a efecto numerosas manifestaciones. Aparecieron letreros pintados en las paredes, se luchó por la reivindicación al trabajo de los obreros desplazados, y se realizó una gran campaña con el lema ¡Amnistía primero, elecciones después! no puede obviarse el papel activo que jugaron las mujeres ariguanabenses en la contienda política. El internacionalismo proletario también estuvo presente dentro de la ideología del movimiento obrero. En 1933 se formó un Comité Municipal Pro Libertad de Jorge Dimitrov y al desatarse la Guerra Civil Española, en 1936, se solidarizó con la lucha del pueblo, enviándole su ayuda.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial se inició un movimiento a favor de la lucha por el rescate de la Base Aérea de San Antonio e igualdad de condiciones para los obreros que allí laboraban. Entre las demandas estaban la igualdad de jornales para los obreros cubanos y norteamericanos, y la asunción de la jurisdicción de las leyes cubanas en el área de la Base. Así, de frente y luchando, entró la villa de San Antonio de los Baños en la historia de las luchas sociales y nacional liberadoras durante la República neocolonial.