Las fiestas campesinas se concentraban en los barrios rurales de la localidad. Las del barrio de Govea eran las más concurridas. En estas festividades se hacían carreras de cintas, concursos de caballos, controversias y bailes, en los que era común la división en dos bandos: el rojo y el azul, en ocasiones apadrinados por jóvenes campesinas.
En este año en que conmemoramos el centenario del natalicio de Ángel Miguel Valiente Rodríguez, no podríamos pasar por alto el hecho de que en este territorio se desarrolló uno de los eventos culturales de la tradición campesina más importantes. La controversia del siglo, protagonizada por dos grandes de la décima y el verso improvisado en Cuba, enfrentó a Jesús Orta Ruiz, El Indio Naborí, con Angelito Valiente, en 1955, en el Teatro Casino.
Otra fiesta emblemática era el Baile de las Guayaberas, que tenía lugar en el mes de agosto, auspiciado por el Círculo de Artesanos y el Centro La Luz. En el período del carnaval el baile se dividía en tres bandos: El Palenque, La Punta y La Loma. Ganaba el bando que más parejas llevase.
Las sociedades organizaban otros bailes con nombres muy curiosos como el de las Camisas Raras, Pasado y Presente, el de Las Orquestas, el de Navidad y el del 31 de Diciembre. Algunas familias ariguanabenses solían realizar fiestas en sus casas en Navidad y en el aniversario del Santo Patrón de la Villa. Entre este tipo de celebraciones alcanzaron celebridad las organizadas por Ramón Guerra, en el merendero conocido por la Quintica. Este lugar paradisiaco, rodeado de jardines y próximo a las márgenes del río Ariguanabo, era escenario propicio para que el dueño de La Quintica bautizara a numerosos niños de la localidad.

