Ellos merecen cariño. Foto: InternetLa familia es y será el núcleo principal de toda sociedad, apareció desde las comunidades primitivas y sin importar raza, credo o condición económica, acuna a sus miembros. En ella crecen, aprenden, se educan y se desarrollan. Pensemos entonces en la significación de los abuelos dentro de esta institución jurídica y del cuidado que merecen justo cuando ya acumulan gracias al tránsito por la vida, un caudal ilimitado de experiencias, contribuciones y entregar a una y otra de las generaciones que convivieron bajo un mismo techo.
Las personas de la tercera edad dentro del marco familiar necesitan del apoyo emocional, afectivo y económico. Junto a la garantía de alimentación no puede faltar el ingrediente afectivo como base esencial para el equilibrio psicológico y la calidad de vida de estas personas que permanecen en el hogar mucho más tiempo que el resto y necesitan interactuar con los demás. Coincidamos entonces que las personas de la tercera edad en nuestros hogares, tengan un vínculo sanguíneo o no, permanecen solos, porque el resto estudia o trabaja. Por ello, es necesario garantizarle seguridad y controlar las posibles vulnerabilidades para evitar así los accidentes, respetar la privacidad, los hábitos alimentarios y de vida para la armonía familiar.
El envejecimiento poblacional apunta al incremento, por ello urge la respuesta en cuanto a la seguridad social, de modo que las familias contribuyan más al cuidado de los mayores de forma directa y así como se incrementen los hogares de ancianos, las casas de los abuelos, se acelere la producción de accesorios para enfrentar las discapacidades motoras, visuales o auditivas, fruto del deterioro de los años.
El amor de la familia es una bendición. En las relaciones intrafamiliares es el amor es el aceite que alivia la fricción, el cemento que acerca y une y la música que trae la paz y la armonía. La familia es la escuela de los deberes fundada en el amor.
Es necesario insistir entre los niños y jóvenes en la necesidad de inclusión para con los abuelos. Considero que merecen un sitio para ellos en los planes familiares y en las vacaciones. No importa el sacrificio. Ellos son un eficaz complemento en nuestras vidas, sus lecciones superan a cualquier académico.

