Hábito de lectura. Foto: InternetEn nuestro país existe la preocupación por fomentar, desde edades tempranas, el hábito y placer de la lectura, el Programa Nacional de Lectura se ajusta a todas las enseñanzas no obstante leer no está de moda entre niños y jóvenes. En mi criterio es una actividad desestimada por un por ciento alto de la sociedad. Los argumentos giran alrededor de la competencia de las nuevas tecnologías, la falta de condiciones en las bibliotecas públicas, la mala promoción y gestión cultural, la desatención en el núcleo familiar… es innegable que esta opción tan a la mano, tan complaciente es desestimada por los padres, la sociedad y el individuo olvidamos que lleva en sí una esencia formadora que se desestima a diario y optamos por otras triviales y de un costo material alto.
Si bien es cierto que durante una época la falta de recursos impidió la reedición de ejemplares, hoy contamos con ellos aún hay insatisfacciones pero se ven en las librerías o eventos como la Feria Internacional del Libro en cada edición. El estado y el mantenimiento adecuado de las bibliotecas es una problemática que afecta el servicio en nuestro municipio. Esto además repercute en la preservación de los volúmenes; también es una realidad que en almacenes escolares y bibliotecas no se encuentra lo más actualizado de la producción literaria y que en ocasiones se desechan títulos útiles pero desde la familia se tiene que fomentar la lectura como una actividad para elevar los conocimientos desde edades tempranas por supuesto, teniendo en cuenta las necesidades educativas de nuestros niños y jóvenes.
En el desapego por la lectura, la familia juega un papel fundamental en su función formadora. En el contexto del hogar se tiene que propiciar la creación y fomento de las prácticas culturales como una propuesta para la utilización del tiempo libre, el libro y la lectura van de la mano, es sin dudas una opción recreativa. Muchos son los padres que se desvelan en busca de textos apropiados para sus hijos, pero también son otros los que no tienen el tiempo para sentarse y leer una historia antes de dormir. Esta tradición hoy vista solo en películas alguien pudiera pensar que pasó de moda es un error, resulta indispensable para la formación de hábitos de lectura y es una alternativa para interactuar con los hijos, dejar en ellos una enseñanza y sobre todo a un amigo, la compañía del libro. Así creamos el gusto por leer y la lectura para el disfrute.
Inculcar en los niños el hábito de lectura desde edades tempranas los ayuda a crecer. Esto repercute directamente en el aprendizaje y en la elaboración de conceptos e ideas sobre distintos temas y problemáticas de la vida con pensamientos más actualizados y criterios acertados, además en la creación de su sistema de valores y es fundamental en el desarrollo de la sociedad. Una sociedad que lee es una sociedad culta, capaz de tomar decisiones, de crear un futuro mejor. Esa sociedad capaz son los jóvenes de hoy, los mismos que deben incorporar y hacer de los libros una opción placentera, para poder crecer, como dijera el Maestro.


