Ni tan accidentales. Foto: InternetLa falta de percepción de riesgo no es inherente solo a los más pequeños, nos atañe a todos, pero si hablamos de accidentes en el hogar los niños y los adultos mayores son los más vulnerables. El accidente supone una falta de previsión. Los accidentes se ubican entre las cinco primeras causas de muerte en niños y ancianos de 20 países de América Latina y el Caribe, incluyendo a Cuba. Reconocemos a los accidentes como un acontecimiento fortuito, generalmente desgraciado o dañino, independientemente de la voluntad humana, provocado por una fuerza exterior que actúa rápidamente y que se manifiesta por la aparición de lesiones orgánicas o trastornos mentales.
Los accidentes en el hogar suceden generalmente por la falta de previsión de los adultos, ocurren en la vivienda propiamente dicha, o en otros espacios como patios, jardines, garajes, acceso a los pisos, vestíbulos de las escaleras, todos pertenecientes al domicilio o al acceso de ellos. Son frecuentes las caídas, las heridas, las quemaduras, la ingestión de sustancias tóxicas en su mayoría.
Opino que no basta estar alerta, mucho tiene la familia y en especial los padres de responsabilidad hacia los pequeños. No descuidar la vigilancia de estos, garantizará en buena medida evitar algo lamentable, jamás dejarlos solo será prudente, en ellos la ingenuidad y el interés por lo desconocido los lleva a realizar lo insospechado.
Las causas de los accidentes en casi la generalidad son la escasa iluminación en los locales, el tránsito por pisos mojados, húmedos o resbaladizos o por escaleras con peldaños altos o estrechos y sobretodo sin la compañía de un adulto más aún bajar corriendo las escaleras o la ausencia de barandas en ellas, subirse en sillas u otros objetos generalmente porque están sin compañía en las habitaciones o duermen en camas altas, lamentable resultan las víctimas por envenenamiento con líquidos o polvos colocados al alcance de los pequeños.
Expuestos a una gran variedad de peligros todos son potenciales de accidentes y se pueden eliminar con una adecuada prevención siempre será posible evitarlos para que no constituyan un problema de salud y no dejen la estela de culpa y el sufrimiento por nuestra falta de previsión. Considero que la accidentalidad en los niños está muy relacionada con el número de riesgos a que están expuestos.

