Silvio junto al grupo Yawar en San Antonio de los Baños. Foto: Internet
En su Villa natal Silvio encontró a sus primeros compañeros de juego. Su andar por los montes con los mejores tirapiedras hechos de ramas de guayaba en busca de pajaritos y los baños en el río, muchas veces escondidos de la familia, son algunas de las incontables aventuras vividas en San Antonio de los Baños. El trovador ariguanabense guarda en su memoria estos momentos y sentimientos especiales que inmortaliza en sus canciones. Cada verso es evidencia de nostalgia, amor y admiración por lugares y personas de la tierra que lo vio nacer.
Su canción El papalote, es un homenaje a Narciso el Mocho: un viejo y pobre negro que hacía y vendía los mejores papalotes y tirapiedras de la zona.
Este personaje ejercía una misteriosa fascinación en los pequeños pues a pesar de su pobreza tenía un noble corazón y nunca dejó de regalar caramelos a los niños. Silvio lo inmortalizó cuando cantó:
Será por todo eso
Que mi memoria
Se empina a ratos
Como tus papalotes,
Los invencibles,
Los más baratos,
Y te levanta en peso,
Narciso el Mocho,
Para ponerte
Junto a los elegidos,
Los que no caben en la muerte.