Desde el surco defienden la patria

cuba-reforma-agrariaLey de Reforma Agraria. Foto: InternetCon el sudor en las arrugas como medalla, los campesinos cubanos representan al sector que empuja al resto de la economía en Cuba. Cada día los hombres y mujeres en nuestros campos hacen y producen la tierra, ellos guardan con tesón los secretos y los revelan al empuñar el azadón o la maquinaria, depositan en el surco con amor la semilla para que florezca y se multiplique la vida.

La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, reconocida ante el gremio como ANAP, vence en el diario bregar el desafío ante las inclemencias del tiempo y los fenómenos climatológicos, no desmaya en el empeño y preparan una y otra vez el suelo para resarcirse los caprichos de la naturaleza o se alzan como gigantes ante las limitaciones o carencias impuestas por el bloqueo como una pieza determinante para el desarrollo de un socialismo próspero y sostenible en Cuba.

La voz del campesinado cubano resuena, cobra vigor y brío en la Revolución de los humildes y para los humildes, protagonistas de su tiempo, figuran en la historia como actores, con votos decisivos en Congresos de la ANAP o el Partido Comunista de Cuba.

Historias del andar de pueblo genuino que ama al campesino y con él a los líderes Niceto Pérez y Antero Regalado, bendecidos con la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, firmada el 17 de mayo de 1959 a favor de reivindicar la contribución al resto de la sociedad.

En cuadro apretado arriban al 55 aniversario de la organización y representan la vanguardia y la unidad junto al resto de los sectores de la sociedad cubana.