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Por mil razones bendigo el desarrollo de la civilización y de la humanidad. Avanza el siglo 21 y la familia constituye el pilar fundamental de la sociedad, doy gracias a la vida por contar con mi familia, la cual enriquece mi espiritualidad. Ellos son mi sostén, mi aliento, la inspiración y la razón para mirar el futuro con optimismo.
En familia se comparten los sueños y anhelos, la experiencia individual se agiganta, el brillo deslumbra y la satisfacción es compartida. De igual forma las frustraciones adquieren la identidad colectiva. La familia acuna la felicidad y da calor al comportamiento de las relaciones humanas en un clima de afecto, tolerancia, comprensión donde no puede faltar oír, respetar y amar al otro.
Para los cubanos compartir en familia es un privilegio insustituible e incalculable, la dimensión de familia se universaliza y de forma extendida rompe esquemas y vínculos sanguíneos y se agranda gracias al roce humano, al afecto y rompe barreras, da paso a las oportunidades. La solidaridad, el sentimiento camaraderil abre las puertas y se engrandece el corazón. Compartimos en familia con el vecino, los compañeros de trabajo como expresión de la autenticidad de que más allá de la falta de recursos materiales, vale más el amor al ser humano para la extensión del concepto de familia.