Foto tomada de InternetPosada Medio también se destacó como ilustrador de libros. Algunas de sus creaciones fueron hechas para obras de reconocidos escritores como Gabriel García Márquez y Nicolás Guillén, también las realizadas a los títulos Ponolani de Dora Alonso, Cimarrón de Miguel Barnet, El acoso, de Alejo Carpentier y El único camino, de la española Dolores Ibárruri.
Fue un hombre comprometido con la Revolución cubana. Apoyó a Fidel Castro y a sus seguidores en la lucha contra Batista e intervino en la batalla de Playa Girón. José Luis Posada, cuyo prestigio traspasó fronteras, recibió entre otros muchos galardones, el Premio de Honor del Festival Internacional de Avignon (Francia) en mil novecientos setenta y cinco, el del Salón de Artes Plásticas de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Distinción por la Cultura Nacional de Cuba, Premio Casa de las Américas, Premio UPEC y Mención en la Primera Bienal de La Habana, entre otras condecoraciones y reconocimientos.
El 25 de enero de 2002, luego de una reciente visita a su Asturias natal, murió José Luis Posada Medio en San Antonio de los Baños. Años después al conmemorarse el 80 aniversario de su nacimiento, Cuba le rindió tributo con un gran homenaje, ese año durante la Feria Internacional del Libro se presentó su libro póstumo Rostros de la palabra, de la editorial Unicornio, con algunos retratos suyos dedicados a personajes públicos.
También se realizaron exposiciones y debates así como una «peregrinación» hasta la tumba del Gallego Posada. En cierta ocasión en una entrevista ofrecida a la periodista cubana Estrella Díaz este hijo adoptivo del Ariguanabo expresó: Me interesan especialmente la fantasía, la magia, el hombre, el hombre mágico; a mí el hombre no mágico no me dice nada, a mí me interesa la magia. Por eso me siento tan bien en Cuba, porque Cuba es un país que afortunadamente nunca saldrá de la magia, porque vive con ella.