En el libro Historia Colonial Ariguanabense su autor, José Rafael Lauzán plantea que a pesar de existir varios documentos fechados el 10 de octubre de 1834 donde se ordenó fomentar los registros y planes que permitirían alumbrar las calles de la Villa, se desconoce la fecha exacta en que se estableció en San Antonio de los Baños el alumbrado público. Para saber detalles sobre este tema le invito a que me acompañe hoy.
El primer alumbrado que existió en la Villa consistía en faroles de reverbero y bombas de cristal, que se colocaban en las esquinas importantes y en la puerta de algunas casas de personas notables. Los barrios pobres no estaban alumbrados porque no podían pagar la pensión mensual de cuatro reales que se cobraba a los establecimientos y un real a las casas particulares. Estas primeras lámparas utilizaban aceite como combustible. En agosto de 1889, José María Camilleri, médico y hombre de negocios de la Habana, presentó al Ayuntamiento de San Antonio una solicitud, donde proponía dotar a la Villa del mismo alumbrado de gas de hidrógeno y en la misma forma que el existente en la Habana.
El Ayuntamiento de la Villa recibió con agrado la propuesta y creó una comisión que inició un expediente para estudiar el proyecto. A finales de ese mismo año ya alumbraban las primeras lámparas.
Varios años después, en 1894 se presenta una nueva propuesta por parte del señor José Medina para la instalación de un alumbrado público por medio de electricidad. El Ayuntamiento de la Villa aprobó el proyecto que comenzó a funcionar a finales del propio año. Este alumbrado consistía en lámparas de arco voltaico, alimentadas por electricidad de corriente continua. La planta eléctrica que alimentaba este nuevo sistema se ubicó junto al río, en la esquina Los oficios y San Anselmo que varios años después fue Gispert y Nodarse, hoy esquina de avenida 35 y calle 58. En este lugar se encuentra en la actualidad la fábrica de hielo.


