La Villa de San Antonio Abad fundada por el Marqués de Monte Hermoso en septiembre de 1794 contó desde sus inicios con cargos y personas dedicadas a velar por el orden, la disciplina social y el cumplimento de las leyes dispuestas en aquellos años. Los capitanes padáneos eran una especie de alcaldes de barrios que gobernaban una región donde solo podían conocer asuntos de poca importancia.
Estos alcaldes de barrio también se desempañaban como jueces y tenían la atribución de realizar juicios sin tribunal por causas leves. Además los capitanes padáneos podían iniciar los procesos penales a nivel de barrio para luego ser elevados a los tenientes gobernadores. Estos hombres encargados de hacer cumplir la ley portaban uniformes con casaca y pantalón de color azul, y collarín con botones dorados. El Inspector de Artes y Oficio fue otro cargo surgido en la Villa en 1837 y que no recibía sueldo.
Su objetivo era evitar la vagancia de los jóvenes por las calles y para ello debían conseguir en los talleres y fábricas plazas de aprendiz para los jóvenes a quienes los dueños utilizarían completamente gratis hasta que fueran maestros. Para desempeñar este cargo se designó a Don Diego José Gutiérrez, autor de la idea y el proyecto. En un principio Don Diego sufrió la oposición de muchas personas pero su influencia como regidor y Alguacil Mayor del Ayuntamiento en la Villa lo hicieron triunfar.
En 1843 el gobierno central de la Habana hizo que la Sociedad Patriótica fuera la que se ocupase del asunto y como Don Diego pertenecía también a la Sociedad Económica, se delegó en él para que continuara en el cargo. Gutiérrez renunció a su oficio de Alguacil y Regidor del Ayuntamiento en la Villa para continuar con su tarea como Inspector de Arte y Oficios pues afirmaba que en esta función realizaba una obra más elevada. Años después se implantó esta inspección en todo el país y fue Don Diego quién ocupó el cargo a nivel nacional.


