El 18 de abril de 1821 ocurrió en el Ariguanabo un incendio de grandes proporciones en el cual se quemaron 154 casas, casi la mitad de las existentes motivo por el cual quedaron sin hogar más de setecientos cincuenta personas. El incendio comenzó en una casa en construcción que estaban cobijando y que el fuerte viento se encargó de propagar de casa en casa. En aquel entonces la mayoría de las viviendas de la Villa eran de madera con techo de guano o de tejas y muy pocas eran de mampostería. Como consecuencia, fue muy fácil la propagación y difícil el control del fuego que duró aproximadamente seis horas.
Las autoridades locales tomaron las medidas de socorro y alojamiento necesarias para las víctimas del desastre. Por esos días se encontraba en la localidad el superintendente general de Hacienda Alejandro Ramírez quien visitaba la Villa con frecuencia. En esta ocasión el superintendente se encontraba de descanso en San Antonio de los Baños por problemas de salud y lamentablemente murió diez días después de los hechos. Antes de su fallecimiento Ramírez hizo una donación de 600 pesos y ordenó realizar una colecta para la reconstrucción de las viviendas.
En total se logro reunir más de 17 000 pesos y se utilizaron cerca de 5000 en la reconstrucción de las edificaciones dañadas, el resto del dinero quedó en depósito del ayuntamiento para ser empleados en futuras obras. Para evitar que otro hecho de este tipo se repitiera el cabildo de la villa prohibió la construcción de nuevas viviendas de guano, retiro los permisos de construcción que otorgó antes de los sucesos, ordenó que en un plazo de un mes debían destruirse las 700 casas hechas con este material que se encontraran dentro del casco de la población y ordenó la creación de un cuerpo de bombero.
El primer cuerpo de bomberos contó solamente con algunos cubos como medio de trabajo y fue disuelto poco tiempo después de su creación sin participar en ningún incendio. No fue hasta agosto del 1859 que el gobierno superior aprobó la creación de un nuevo cuerpo de bomberos así como la compra de una bomba de agua luego de ocurrir otro incendio en la villa. El primer cuartel de bomberos se ubicó en el fondo del ayuntamiento de la villa. En 1879 se trasladó hacia el fondo de la antigua escuela Santa Cristina donde hoy se encuentra la sede del grupo de teatro Los cuenteros en la parte de atrás de las oficinas del banco de sangre. El cuerpo estaba integrada por 70 hombres distribuidos en 10 jefes, tres brigadas una de blancos, una de pardos y una de negros de 20 hombres cada una. Los medios de trabajo eran unos cuantos cubos para agua y una bomba de mano que era trasportada y manipulada por la brigadas de negros.

