Escuela Internacional de Cine y Televisión (Parte 1)

Fidel junto a Gabriel Gracía Márquez y Fernando Birri. Foto: Internet Fidel junto a Gabriel Gracía Márquez y Fernando Birri. Foto: Internet El mundo nuevo requiere la escuela nueva, así expresó nuestro José Martí, ese profeta que visualizó el camino a recorrer para alcanzar la libertad y derrotar  la ignorancia. Las escuelas tienen la función de enseñar los conocimientos necesarios para crear o perfeccionar  las técnicas, métodos e investigaciones que permitan el desempeño de los oficios o profesiones. Nuestro territorio posee una amplia variedad de centros educativos entre ellos la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV).

Este centro docente se fundó el 15 de diciembre de 1986, tiene su sede en  terrenos de la  finca  San Tranquilino en el municipio  San Antonio de Los Baños, provincia  Artemisa. Se creó como filial de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y su objetivo es formar nuevos realizadores audiovisuales comprometidos con su tiempo.

Los padres de este proyecto educativo fueron el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, el poeta y cineasta argentino Fernando Birri y el realizador y teórico cubano Julio García Espinosa, quienes buscaban instaurar una escuela de Tres Mundos para estudiantes de América Latina, África y Asia.

Asistieron a la ceremonia inaugural Gabriel García Márquez como presidente de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, Fidel Castro Ruz Jefe de Estado de Cuba, país que brindó las instalaciones y los medios iníciales necesarios así como los recursos humanos para el funcionamiento administrativo, Julio García Espinosa, primer soñador del proyecto y presidente del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos, ICAIC;  y Fernando Birri cineasta, poeta, actor, titiritero argentino y  primer director de la institución, así como  miembros del Comité de Cineastas de América Latina, estudiantes y trabajadores del centro.

Este instituto con fines docentes, productivos e investigativos  se encarga de formar especialistas en  disciplinas audiovisuales, con utilidad pública sin ánimo de lucro. En sus inicios la escuela se ideó para estudiantes de países subdesarrollados de América Latina, África y Asia, por este motivo se reconoció como “Escuela de Tres Mundos”. En la actualidad su programa de estudio abarca más países incorporándose algunos del continente Europeo y otros de América por lo tanto hoy es una “Escuela de todos los mundos”.