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La asfixia de los Tigres de Ciego de Ávila, por segunda noche consecutiva ante el humo del mejor tabaco del mundo, cultivado en Pinar del Río y en manos de los peloteros de la occidental provincia, provocó que se extienda la final de la pelota cubana a un sexto partido.
Una serie Play Off donde el factor principal que evitó una barrida pinareña en el Capitán San Luis resultó ser el mal corrido de las bases de los pativerdes en el primero de los tres partidos que se jugaron en Pinar del Río. De no haber sido así, hoy Pinar del Río estuviera delante en el Play Off tres juegos a dos. Aún respiran los vueltabajeros y con aspiraciones de empatar la final, se van al estadio José Ramón Capero de Ciego de Ávila, para de manos de su mejor carta de triunfo, el derecho Yosvany Torres intentar mantener la remontada y empatar el Play Off.
Mucho ha tenido que ver en el desempeño de Pinar del Río el descanso después de los dos primeros partidos, tal es así, que conectaron 37 hits en los tres desafíos que jugaron en su terreno, con 19 carreras y un empuje ofensivo de Michael González, convertido en héroe del conjunto con cuatro jonrones, además de los trabajos monticulares de Vladimir Baños y Liván Moinelo, este último, con la condición de protagonista en las dos victorias logradas en Pinar del Río, después de sus excelentes relevos.
Los Tigres avileños, actuales campeones nacionales se van a su guarida en busca de un último zarpazo que les garantice el reino por segundo año consecutivo, pero regresan con los pulmones llenos de humo a sabiendas que Pinar del Río es un equipo con historia reconocida y puede lograr la hazaña de empatar y ganar la final.
Para el sexto partido del viernes, los pativerdes salen de favoritos, a pesar de jugar como visitadores. Favoritos porque tendrán en Yosvany Torres a su mejor pitcher para lograr empatar la serie, mientras en la trinchera rival estará Dachel Duquesne, un lanzador de probada calidad, pero que no supera en resultados ni historial al derecho pinareño, mucho menos cuando se trata de un juego como el que sostendrán el viernes, donde los pinareños se juegan la permanencia en la final con un posible empate y los avileños la retención de la corona.
Por lo pronto Pinar del Río logró lo que nadie había hecho en play off, ganar dos partidos después de tener la serie tres a cero en su contra. Ahora le queda empatar y pelear en un séptimo juego el título de Cuba. Decía ayer uno de mis vecinos, “al muerto no se le da vida”. Es cierto. Pinar del Río parecía occiso y revivió. Ahora la inspiración está de su parte. Esperemos y como siempre digo: el terreno es quien dice la última palabra.