Foto tomada de InternetEl impacto del bloqueo al sistema educacional cubano se ha visto reflejado en nuestro país desde hace mucho tiempo. En este, como en otros sectores, las consecuencias del embargo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos afectan el desarrollo e influyen en la calidad de las clases que se imparten.
De igual modo, pienso que el bloqueo se hace sentir en la falta de actualización de tecnologías y en la obsolescencia de la base material de estudio para la enseñanza técnica y profesional.
Nuestro municipio padece actualmente un déficit de piezas de repuesto para los televisores de las aulas. Ello conlleva a que no se puedan observar programas dedicados a los estudiantes como la Revista Pioneril, las teleclases de Inglés o Educación Artística. Evidentemente, el bloqueo tiene mucho que ver en esta ausencia de piezas, más aún teniendo en cuenta nuestra condición de país subdesarrollado, que muchas veces depende de las importaciones y en cambio encuentra barreras.
Por eso, en materia educativa, el cerco económico, financiero y comercial promueve efectos perjudiciales sobre la calidad del proceso docente-educativo. Ello se traduce también en altas tarifas por concepto de fletes y elevados gastos de almacenamiento, pago de elevados intereses bancarios por el crédito otorgado para la adquisición de diversos recursos y pago adicional por la lejanía de los mercados y los términos de embarque y distribución.
También como secuela queda presente la limitación del intercambio académico con profesionales de universidades y centros de estudio de los Estados Unidos, específicamente en la formación de maestros y profesores.
Hoy, amén de todas estas limitaciones, Cuba mantiene la esperanza en que las relaciones con los Estados Unidos traigan aparejado el fin del bloqueo. La educación lo necesita, pues de ella nacen los futuros profesionales del país, esos hombres y mujeres que han crecido entre libros en mal estado, o con televisores defectuosos, pero que no niegan una de las mayores conquistas de la Revolución: el acceso gratuito a su formación.