Marlon Méndez Cabrera. Foto: El autorUna tarde con Marlon descubre al pequeño intranquilo, inteligente, locuaz. Marlon Méndez Cabrera, no apagará jamás de su memoria el encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Una tarde de abril lo regresa al 16 de agosto de 2014, fecha en que visitó al líder histórico de la Revolución Cubana.El hogar de Marlon está diferente. Un intenso ajetreo llama su atención. Calla, pero a la vez sospecha. Es la mañana del 8 de abril de 2016, Wendy, Yusdel y María Elvira, padres y abuela de Marlon, preparan una actividad para reconocer al pequeño.
Reciben a los funcionarios de la Central de Trabajadores de Cuba, a la delegada de la circunscripción, al presidente del Comité… Todos se unen al agasajo. Marlon será protagonista de uno de los festejos por el cumpleaños noventa de nuestro invicto Comandante en Jefe.
El sol radiante acaricia el rostro de los presentes. El niño de quinto grado en la escuela primaria Alejandro González Brito está feliz. Viste de pionero y resplandece en su pecho la pañoleta roja. Esta vez no quiso la gorra verde olivo ni el traje militar. Esta vez quiso mostrar la sencillez que guarda en sus diez años.
La gente lo saluda, lo besa, le extiende la mano. Saben del amor que siente por Fidel y los minutos que roba al juego para dedicarlos a coleccionar fotos, comprar libros y guardar con celo videos que visualizan la imagen del hombre que subió a la Sierra, viajó en el Granma, asaltó al Moncada, y escribió “La Historia me absolverá”
Después de recibir una foto de Fidel de manos de Estela Pérez, Directora del Museo Municipal de Historia José Rafael Lauzán de San Antonio de los Baños y afiches con la figura del hombre que hizo realidad los sueños de José Martí, Marlon disfrutó de un breve momento cultural y sonrió feliz de saberse útil, de poder enseñar y contar s sus amigos de la escuela y el barrio, las vivencias de su visita al Comandante.
Encuentro de Marlon con el Comandante en Jefe en 2014.Una tarde para guardar. Otro momento de gloria en la historia revolucionaria de mi Ariguanabo. Este Ariguanabo de Rafael Trejo, Rosa Robés y Ubaldo (Vallín). El Ariguanabo de Marlon Méndez Cabrera, un niño que crece con el sueño de ser militar y pilotear aviones de guerra.
Quizás el tiempo le permita hacer realidad lo que hoy es otra quimera. Al menos, con solo diez años, tuvo la dicha única de compartir unas horas con Fidel. Nosotros, los que estuvimos con Marlon en la tarde del 8 de abril, nos sentimos parte de su historia, parte de una leyenda viva que lo hizo grande, sin dejar de ser el “Príncipe enano” de la “Edad de Oro” o el “Reparador de sueños” que nos regaló el trovador.