Trabajadoras confeccionan el tabaco. Foto tomada de Internet
La fábrica Tabaco Torcido de San Antonio de los Baños, perteneciente a la Empresa Tabaco Torcido La Habana logra mantener la calidad del producto terminado para el consumo nacional y en especial, el destinado a la exportación.
Para el logro de la eficiencia productiva, este sector de gran impacto en la economía cuenta con la fuerza femenina. Xiomara Mancebo Callamo, trabajadora del área de la galera, con 15 años de experiencia en esta labor, nos da fe de ello.
¿Cómo fueron los inicios?
Me inserté en un curso de 9 meses de capacitación en la producción con la máxima como eficiencia como el sello de garantía, pudo más el interés y llegué a dominar la técnica a partir del tratamiento de la hoja.
¿Cómo es un día cualquiera de tu jornada laboral?
Cada jornada es disciplina, dedicación, esfuerzo en el empeño de que la hoja no se dañe y no se afecte la calidad, el producto no puede tener ningún vacío. El trabajo en la galera lo disfruto mucho, el resultado resume el interés de la labor por lograr un producto terminado con exquisitez, el torcido manual requiere de amor.
La producción del tabaco lleva en sí una actitud consciente a pesar de que daña la salud, proporciona dividendos económicos ¿qué opina?
Es cierto, daña la salud, sin embargo, el resultado en cada jornada, el empeño de cada trabajador de producir con sus manos el mejor tabaco del mundo, es la premisa para obtener mayores ingresos económicos, incluso en renglones de exportación. La elección de fumar o no corresponde a cada cual.
El aporte de la mujer en la economía es significativo. Desde tu experiencia en este centro ¿qué piensas?
El trabajo de la mujer tiene muchas aristas y si nos ubicamos en este centro es difícil, pues se trata de una jornada laboral continua con exigencia de una norma, según el tabaco se hacen vitolas: Robusto Gran corona, Julieta y cada una con requisitos técnicos específicos. Tenemos que dejar a un lado los problemas del hogar y en muchos casos estamos al frente de la educación de nuestros hijos, no obstante, no descuidamos la disciplina ni la calidad del trabajo.