Un adiós para Cruyff

johan-cruyff-una-imagen-una-entrevista-con-periodico-1458932205850El amor de Cruyff por el fútbol. Foto: Internet

Ocurrió la caída de un ángel. Llora el fútbol la pérdida de uno de sus más grandes jugadores y director técnico. Johan Cruyff, el de la maquinaria naranja, el del Fútbol Club Barcelona, el cerebro del Dream Team, ya no está.

Se fue tras el último suspiro. Se fue para acompañar a otros inmortales que al igual que él, dieron la vida por el fútbol y llenaron estadios para emocionar con sus gambetas, goles y coronas.
 
El barcelonista número uno deja a sus hinchas cabizbajos, tristes y acongojados. Ya no estará en la banca para inculcar a sus jugadores la magia de jugar bien y hacerlo con alegría, para divertirse en el campo con un deporte que apasiona. No estará para su fútbol total, para enseñar cómo es posible la conquista de tres balones de oro, y el titulo al mejor jugador de una Copa Mundial, cuando lo hizo en 1974 en Alemania.
 
Un adiós para Cruyff parece imposible, paradójico, incierto. La realidad es dura y admitirla es de valientes, tanto como lo fue el holandés en su batalla con el cáncer de pulmón. Enfermedad que pudo más que sus habilidades, rapidez y destreza para dominar el balón de fútbol y anidar goles fantásticos.
 
La crueldad de Dios invade al fútbol. Se lleva a su seno a un grande del deporte. Tendrá a su diestra al de muchos motes. El mago, el holandés volador, el tulipán de oro,  el salvador, el flaco, el filósofo del gol. Así es la vida de real y maravillosa. Real porque nos entrega la dura verdad de la muerte de este grande del fútbol, maravillosa, porque desde hoy podemos contemplar mejor al artista del fútbol total, a Johan Cruyff, que muere para seguir vivo.