Logros de Cuba en materia de Educación. Foto: InternetAunque durante décadas algunas naciones del mundo hayan dudado del respeto a los derechos humanos en Cuba, debemos afirmar que la realidad vale más que las palabras. Los ejemplos sobran para reflejar ante la humanidad las razones por las que nuestro país se destaca, sobre todo en el cumplimiento de los derechos económicos, sociales y culturales, en el área de la salud y la educación fundamentalmente, así como por los valores de humanismo, solidaridad e internacionalismo que hemos demostrado ante el mundo. Cuba fue el primer país de América Latina en declararse libre de analfabetismo y en la actualidad contribuye a la eliminación de este flagelo en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador y otros países de la región. Posee una de las tasas de mortalidad infantil más bajas de América, por debajo de Estados Unidos y Canadá. Además es el único país de América Latina, según Unicef sin desnutrición infantil.
Considero que cada día esta nación respeta más a sus habitantes, garantiza beneficios y asiste a personas solas, con insuficiente nivel de solvencia económica o cuyas viviendas se encuentran en condiciones desfavorables producto de fenómenos climatológicos.
Desde el área de la Salud Pública el país dispone los recursos y el personal médico altamente calificado para preservar el bienestar y la calidad de vida, sobre todo en aquellos casos de niños con bajo peso al nacer y madres con embarazos de alto riesgo.
En mi criterio, solo conoce cómo se respetan los derechos humanos en Cuba aquel que haya vivido en esta tierra. Muchos han querido desacreditarnos y empañar la imagen de esta nación ante el mundo, pero es imposible opacar la realidad cotidiana, la tranquilidad con que dormimos cada noche, la libertad y enseñanzas que se ofrecen a los niños.
En mi opinión, de todos los derechos humanos que existen, sobresale uno que es considerado la garantía de apoyo que tiene el hombre y de manera particular la mujer: el de vivir en un ambiente de respeto, igualdad, tolerancia, sin importar la raza, edad, posición económica o religión, son estos derechos innatos que les pertenecen a todos.
Los valores, relacionados con estos derechos, son pilares que sustentan la obra revolucionaria. Lo más importante es que todos sepan que en nuestro país, viene escrito, con las mismas letras y en el mismo renglón que los hombres y las mujeres somos iguales, porque somos nacidos en el mismo mundo y por ende, seres humanos. Lo que nos distingue de muchos es que a pesar de nuestra condición de país bloqueado económica, comercial y financieramente y de ser una nación subdesarrollada, somos seres valerosos, humildes, solidarios, hospitalarios, sencillos y respetuosos. Esa es nuestra mayor fortaleza, capaz de sostener y preservar en el tiempo cada una de las conquistas que hemos obtenido.


