Un loco muy cuerdo...

Dicen que Antolín está loco, pero nunca vi a nadie más cuerdo. Dicen que ya no puede criar ganado, porque un falso documento lo demostró, pero sueña con recuperar a sus vacas para ser feliz. Antolín tiene la esperanza en sus ojos verdes y el sol ha curtido su piel, porque ya suma más de seis décadas de vida en el campo, en la comunidad El Borgita.

 

Antolín vive solo. Aparentemente. En su casa no hay vestigios de vida humana, pero sí un gato y un sembrado de calabazas. Atrás, en el patio crecen los racimos de plátano, esperando conformar su menú de la semana. Hace tres años que Antolín desayuna, almuerza y come fundamentalmente lo que siembra, no compra más que lo que ofrece su libreta de abastecimiento. Lo compra, porque ha vendido todos sus bienes. Es su manera de sobrevivir, luego de haberse retirado por problemas de salud. No le hace falta más. Solo quiere que se haga justicia. Que algún día le devuelvan lo que le arrebataron. Antolín fue víctima de una compra forzosa de sus pocas cabezas de ganado, con las cuales producía leche y carne como socio de la Cooperativa “Ernesto Che Guevara”. Pero de esa compra, no muchos tuvieron noticias, y Antolín jamás sostuvo en sus manos el dinero.

 

Su historia refleja más que esa ropa colgada por si se presenta una emergencia, que esa cama tendida, que esa cocina limpia y la leña organizada en el patio…Antolín es más que unos zapatos descosidos y un sembrado de calabaza. Es un ariguanabense que no tiene luz eléctrica porque alguna vez le retiraron el servicio a su solicitud, pero es un hombre cuerdo, hasta que un médico demuestre lo contrario.

 

Es un hombre al que la vida le jugó una mala pasada, pero confía en la obra revolucionaria, esa que nunca deja a nadie desamparado y que hoy se ocupa de él…Antolín no pide recursos, pero sí justicia con quienes un día le robaron su razón de existir.