CELINA Y SU HIJO REUTILIO. FOTO: INTERNETLa reina de “La Luisa” vuelve a cantar. Pasea otra vez su magistral voz entre tantos auditorios, que nadie puede olvidarla. Canta cual sinsonte en el lomerío, cual gallo que despierta antes del amanecer, cual brisa que acaricia los penachos y seca el rocío mañanero después de la madrugada.
Sonríe, baila, hace sonar al tres, los tambores y la guitarra, para darle sabor auténtico al guateque campesino. La reina canta y estremece. Empina su voz a la altura de las palmas y los orishas del cielo, cuidan aún de su talento.
Única por su esplendor, la reina que nació el 16 de marzo de 1929 en Jovellanos, Matanzas, no perdió su corona. Es la de siempre, la de “Atalaya Campesina”, “Cadena Oriental de Radio”, “Palmas y Cañas”, los Premios Grammy, y las películas “Rincón Criollo” y “Bella la Salvaje”.
Apenas un año y días trascurrieron desde su deceso. A pesar de todo ella aparece, se levanta de entre los muertos y canta. Se deja ver como lo hiciera una vez Changó, su Santa Bárbara Bendita en 1948, para que ella le hiciera una canción.
Campo Alegre, Los Montunos y Los Pinares, acompañaron a la reina de la música campesina en sus presentaciones por el mundo. Siempre optimista, confiada en sus ancestros y en la calidad de su voz, clara, potente y rítmica.
La reina de “La Luisa” no es solo de Matanzas, es también de Colombia, Ecuador, Argentina, México, Islas Canarias, España, Estados Unidos, África e Inglaterra. Es del mundo como el azuloso cielo que iluminó su brillante carrera musical y artística.
La dueña del Premio Nacional de Música y el Fernando Ortiz, sigue entre nosotros. Expande su voz y sonríe porque se sabe querida, idolatrada. Cuba la tiene entre sus mejores hijas, entre sus artistas de referencia.
Hoy vuelve a vocalizar la reina de “La Luisa”. La escucho y aplaudo. Vuelve como tantas veces lo hizo en la radio, la televisión o el cine. Vuelve porque es imprescindible, necesaria, obligada su presencia en el día de su cumpleaños.
No está físicamente, pero sí sus discos, su aché, su escultura de mujer campesina. Celina González Zamora, la reina del punto cubano, la que cultivó fama al cantarle a Changó no murió el 4 de febrero de 2015. Ese día encaminó sus pasos hacia la eternidad musical de Cuba.
No hay dudas Celina. Te doy gracias dondequiera que estés. Gracias por haber existido, por tu música y tu temple, por tu cubanía y fidelidad, por defender la música campesina y por seguir siendo la reina.