Una labor de compromiso social. Foto: Luis Alberto DH
Siento el orgullo de ser periodista, de militar en el ejército de colegas que labora con tenacidad y denuedo, para alcanzar el agradecimiento del pueblo. Ese orgullo vive en mí, transita por mis venas y palpita en cada una de mis “andanzas” en busca de la mejor crónica, la noticia de impacto, el reportaje de solución, la entrevista esperada, el testimonio que emociona y ruboriza, el editorial que esclarece y convoca o el documental que retrata a su protagonista.
Soy periodista y llevo en mis pasos las doctrinas del Maestro. Llevo también las enseñanzas de muchos, los que extendieron su mano para guiar mis “travesuras” de joven y adolescente, en el mundo de las cuartillas, comprometidas con la verdad y el sacrificio.
Los recuerdo a todos en este día. Cabalgan en mi mente los sabios consejos de Ramón Benito Pérez, “el Beny”. Nadie lo superaba. Él fue mi mejor maestro, el amigo sincero de que habló José Martí, el apasionado del periodismo que supo enseñar el sentido de pertenencia por este oficio noble y seductor, por un pueblo con tantas historias, tradiciones y amor.
Siento orgullo de ser periodista. Hoy 14 de marzo, Día de la Prensa Cubana, busco incansablemente acercar mis musas y talento a la grandeza del Apóstol, a su valentía en aquel emblemático ejemplar de “Patria”, nacido en New York en fecha igual de 1892, donde a través de sus páginas, buscaba impulsar el propósito del Partido Revolucionario Cubano de alcanzar la total independencia de Cuba y Puerto Rico del dominio español mediante la lucha armada.
Soy periodista. Amo esta digna profesión y levanto la palabra para defender lo justo, para denunciar fechorías e injurias de aquellos que llevan la impudicia en el alma. El deporte atrapa mis horas y dedico tiempo, fuerzas, deseo y talento a su actividad en cualquier espacio del país. Soy martiano y el fundador de “Patria” decía: “Es oficio de la prensa encaminar, enseñar, guiar, explicar la paz, lo que implica que la prensa no puede ser mero vehículo de noticias, ni mera sierva de intereses, ni mero desahogo de la exuberante y hojosa imaginación”.
Por esa y otras tantas razones que convencen, desperté temprano, robé horas a la madrugada antes de los primeros rayos de sol. Como de costumbre me esperaba la redacción en la emisora. Allí junto a la computadora adorné mis ideas en esta crónica por el 14 de marzo, por José Martí y por los próceres y mortales que hacen de la palabra su mejor escudo y de la prensa su aliada.
¡Gracias a la vida que me ha dado tanto!... escribió Violeta Parra. Yo entonces puedo decir, gracias al periodismo que me ha dado tanto. Me ha dado la dicha de tener amigos, personas que admiran nuestro trabajo, oyentes que sugieren temas y nos obligan a pensar, escudriñar, buscar soluciones. Gracias también a esos que premian el esfuerzo y el talento en concursos y festivales. No tengo dudas. Soy feliz, porque soy periodista.