Lázaro Peña. Foto: Internet
Hombre excepcional, Lázaro Peña González, quien con su madurez política y formación como dirigente sindical guió la causa de los humildes. Nació en La Habana, a los veintinueve días del mes mayo de 1911. Siendo un adolescente se vio obligado a abandonar la escuela para ayudar a la madre en la búsqueda del sustento económico.
En la fábrica de tabacos, “El Crédito”, se formó como operario y en ocasiones practicaba la lectura pública de libros y materiales del Partido Comunista de Cuba, que de modo autodidacta le permitieron superarse política y culturalmente.
El nombre de Lázaro Peña González ganó popularidad con rapidez entre los obreros, cuando organizó una protesta contra las injustas reformas salariales de los tabaqueros, labor que le costó la expulsión del centro de trabajo. Después vendrían otras huelgas dirigidas por él y protagonizadas por los trabajadores del sector.
La lucha de los torcedores aceleró su madurez política y la formación como dirigente sindical, cualidades que le permitieron integrar la directiva en los preparativos de la huelga general de 1933, contra el régimen del tirano Gerardo Machado.
A fuerza de virtudes, el militante del Partido Comunista de Cuba, se convirtió en líder indiscutible del movimiento obrero. Las condiciones excepcionales de Lázaro Peña como dirigente, unido a su poder de persuasión, hicieron de él un guía certero en las manifestaciones del proletariado. Se mantuvo activo en una sociedad donde la división de clases y las injusticias adornaban el panorama cotidiano de la Cuba anterior al primero de enero de 1959. Participó en el IV Congreso Nacional de Unidad Sindical, y en la combativa manifestación del primero de mayo de 1934.
Sostenía discusiones con grupos de otras tendencias laborales; desenmascaraba a los enemigos de la organización sindical, y a los infiltrados en la comisión obrera. Desempeñó una amplia faena y se convirtió en un prestigioso dirigente de base, convenciendo a los obreros que la lucha económica sólo los emanciparía si estaba acompañada por la guerra política, bajo la conducción del Partido.
Esa intensa entrega a la causa de la clase obrera le valió para ser electo secretario general de la Confederación de Trabajadores de Cuba, hoy CTC,oportunidad para poner de manifiesto sus virtudes humanas y la idoneidad para dirigir.
Durante la tiranía de Batista, Lázaro Peña marchó al exilio donde recabó la solidaridad de los pueblos latinoamericanos para con quienes en Cuba combatían en la sierra y el llano. Tras el triunfo del primero de enero de 1959, regresó a la Patria y asumió la dirección del movimiento obrero cubano, responsabilidad que le permitió insertar a las masas en las tareas de la Revolución.
Fue hasta su muerte el 11 de marzo de 1974, el hombre que condujo a los trabajadores en el contexto histórico más difícil de la lucha por la emancipación laboral, así como en los momentos más prolíficos de las conquistas socialistas. En su honor, la Empresa Tabacalera de San Antonio de los Baños y la Asociación de Base 04-19 de los combatientes del Consejo Popular Oeste Rural, llevan el nombre de Lázaro Peña González. Valor, sentido del deber, identidad clasista y de solidaridad, coincidieron entre las cualidades del capitán de la clase obrera que hacen de él un líder extraordinario.