Angelito Valiente junto al Indio Naborí. Foto: Internet
La centuria de un ángel llegó para perdurar en el tiempo como su protagonista. Era la mañana del 28 de febrero de 2016 y San Antonio de los Baños despertaba de manera diferente. Los amantes a la música campesina, el guateque y la controversia, estaban de fiesta.
La Unión Nacional de Escritores y artistas de Cuba en Artemisa, (UNEAC) quiso celebrar los cien años del natalicio de Ángel Miguel Valiente Rodríguez, poeta esplendoroso, autodidacta, apasionado y célebre, que se recuerda por la llamada Controversia del siglo junto a Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, primero en el Casino Español de nuestro Ariguanabo, y luego en Campo Armada, en la capital cubana.
El laúd y la guitarra marcaron la melodía. Encendidas décimas surcaron el viento en la fría mañana de un sábado de gloria. Jesusito Rodríguez y Omar Mirabal, se encargaron de inmortalizar al bardo en cada tonada. Angelito volvió entonces a transitar sus calles, a defender lo justo, a jugar con cadencia, ternura y espontaneidad, en los versos que dedicó a mi Ariguanabo, que fue también el suyo.
Volvió con la sonrisa a flor de labios, con la hidalguía de revolucionario que siempre le acompañó como su principal escudo. Allí estaba Angelito, tan Valiente como su apellido. Cantaba, jugaba con los versos mientras el laúd le pedía mucho más a su intelecto. Los poetas le cantaron, y él, en imaginaria presencia, volvía a percibir la confidencia de su pueblo.
Los poetas Jesusito y Omar en la actividad. Foto: El autor
No puede existir olvido para un artista tan grande. Un poeta que le cantó al sueco, al amor, a la libertad, a la muerte, la naturaleza y la esperanza.
Angelito Valiente vive en la imagen de su hijo, en la modestia de quien honra su nombre y apellido, de quien no deja morir la tradición familiar, aunque no cante en los guateques, pero lleva la décima en el alma. Este hijo fue el mismo que agradeció el gesto cultural en tiempos de centuria y con pupilas humedecidas también le habló al padre entre laúd, guitarra y aplausos.