LA RADIO: UN EFICAZ MEDIO DE COMUNICACIÓN. FOTO: INTERNETQuienes aman la radio pueden vivir así durante toda la vida. Su magia hechiza, cautiva, sin darnos cuenta. Escribir la historia de un radialista apasionado o un trabajador de las comunicaciones resultaría sumamente difícil. Ni siquiera cuando se vive como tal, sería posible expresar en textos la cotidianidad de quienes son soldados de cada emisión al aire.
La vida de un profesional de la radio y las comunicaciones va mucho más allá de lo que pueda relatarse, de lo que un oyente puede imaginar… por amor trabajan, rebasan los límites de lo que pudiera interpretar un locutor ante el micrófono o al ver a ese ser humano tan común, en las calles, caminando, hablando con esa voz que no parece tener relación con la figura que le habían imaginado.
Formar parte de la radio es difícil, pero no imposible si amas todo lo que lleva en sí misma: los pasillos helados por la climatización, los estudios, las consolas, las hojas de papel, las bufandas esparcidas por los escritorios y las sillas. Todo el que haya conocido a un amante de la radio, sabrá que como todo ser humano, tiene defectos y virtudes, comete errores y grandes aciertos. Pero por encima de todo eso, se trata de un ser sensible, apasionado, que no duerme sin haber concluido su misión con los receptores de sus mensajes, que puede despertar en la madrugada del día siguiente con una nueva idea, o con la producción musical más adecuada, viva, para satisfacer las más exigentes preferencias.
El trabajador de una emisora y en general de los medios de comunicación, abre su alma ante las letras y el audio, se deja hipnotizar por ello. Con el encanto de las palabras, los silencios y las imágenes sonoras en toda su magnitud, conquista a todo el que llegue a amar la radio tanto como él y lleva su mensaje diario a todos los espacios, con elocuencia y creatividad.