El que siempre pierde

Árbitro de béisbolUna labor que exige talento. Foto: Luis Alberto DHEl que siempre pierde, fue el título de un documental realizado por la colega Julia Osendi para referirse a los árbitros y su actuación en nuestras Series Nacionales de Béisbol.  Lo tomo como referencia para hablar de  ellos, porque en muy escasas oportunidades su trabajo es reconocido. Su misión es la de salir a los diamantes acompañados de la acostumbrada rechifla y dispuestos a recibir los improperios más inimaginables por parte de los fanáticos.

Impartir justicia en cualquier esfera de la vida es siempre difícil, pero en el béisbol mucho más. La pelota en Cuba es pasión, a pesar de los tiempos que corren, en que esta sufre una crisis bastante prolongada y todos los aficionados y fanáticos, se consideran eruditos en materia de reglas de un deporte que vive en la sangre de cada cubano.
 
El béisbol es el deporte que mayor cantidad de acepciones y reglas presenta para el juego y por tanto, los imparciales deben ser personas altamente capacitadas para ejercer la tarea de impartir justicia.
 
La historia del arbitraje en Cuba es rica en figuras que dejaron y dejan, huellas indelebles en su paso por los diamantes cubanos e internacionales. Nombres como los de Amado Maestri, Agapito Mayor, Alfredo Paz, Nelson Díaz, Omar Lucero, Luis César Valdés o Jorge Luis Pérez, se recuerdan por sus conocimientos, entereza, disciplina en el terreno, autoridad, ética y presencia al vestirse de umpires.
 
La equidad social en nuestro país ha llevado a la mujer a ejercer disímiles tareas en igualdad de condiciones que los hombres y el deporte no está ajeno a ello. Yanet Moreno es la única mujer hasta el momento en vestirse de árbitro y trabajar en nuestras Series Nacionales, pero Yanet Moreno es solo una y aunque se trabaja en nuestra provincia con varias féminas que ejercen esta tarea, aún estamos muy distantes de lograr en ellas la calidad que se necesita.
 
Si es difícil encontrar buenos árbitros hombres, ¿qué dejaremos para las mujeres? Falta cultura en este sentido y lograrla cuesta tiempo, prestigio y trabajo, mucho trabajo.  En la actualidad Artemisa cuenta con dificultades para ejercer con dignidad el trabajo de sus árbitros. Solo dos representan a la provincia en la Serie Nacional de béisbol: Alex Hernández y Roberto Piquero y los de la Serie Provincial de Primera Categoría, dejan mucho que desear.
 
“Todo está garantizado”. “No tenemos problemas con los árbitros”. “No se suspenderá ningún partido por falta de ampayas”. Estas frases se repiten en todos los congresillos técnicos que se realizan en la provincia, y cuando vamos al terreno de juego, la realidad golpea y dista mucho de lo que se plantea.
 
No es tiempo de repetir frases trilladas y dar por solucionado algo que no lo está. Es tiempo de trabajar sin descanso en busca de la calidad para nuestros árbitros. Es bochornoso darle cobertura de prensa a la Serie Provincial de Béisbol Primera Categoría y encontrar personas que se visten de “árbitros” cuando realmente les falta muchísimo para cumplir cabalmente con esa incomprensible tarea.
 
Hacen su labor y se realiza el juego, pero corren el riesgo de cometer infracciones que cuestan partidos y provocan disturbios. El espectáculo deportivo se respeta, y el béisbol mucho más, por ser nuestro deporte nacional. En los estadios de Artemisa, hemos encontrado árbitros desprovistos del conocimiento de las reglas del juego, sin la ética correspondiente para realizar esas funciones, y lo más penoso, con inclinada parcialidad hacia el equipo home club por ser nativos de esos  territorio.
 
Es verdad que se imparten cursos, pero no son suficientes, porque se realizan en muy corto tiempo y un árbitro de béisbol no se hace en una semana. Conformarse no es la solución y cumplimentar un calendario de competencias con los mismos jueces, tampoco es beneficioso.  Falta el estímulo y mientras se devengue el ínfimo salario de diez pesos con noventa y un centavos, por impartir justicia en los campeonatos provinciales de béisbol, serán muy pocos los que tomen el camino del arbitraje.
 
Esto último no es solucionable por el momento y lo sabemos, pero se pueden estimular a los árbitros de muchas maneras, no con el tradicional diploma y el merito público, sino con alternativas diversas, entonces, el fruto del trabajo se verá premiado de otra manera. Al menos esa es mi opinión.