Hablan los bolsillos

Los bolsillos hablan. Por sí solos podrían contar historias cautivadoras, de esperanzas, de malos gastos y deudas por cobrar. Cada uno de ellos es un personaje que cobra vida cuando debe convertirse en mago y sacar dinero para los diferentes gastos de una familia cubana. Por supuesto, algunos bolsillos más grandes y fuertes, no se preocupan si suben los precios, si se encarecen productos de alta demanda por la población…como ha ocurrido este año y ya viene sucediendo con los alimentos provenientes del campo.

Ahora, con las nuevas legislaciones en san Antonio de los baños y en todo el país los bolsillos muestran leves sonrisas, leves, porque aún no se adaptan a una realidad que todavía puede sufrir transformaciones. Me refiero a los precios topados establecidos para la comercialización de los productos agropecuarios en la red de Mercados Estatales de Comercio. Desde el 12 de enero del presente año la situación se mostro favorable para los menos favorecidos económicamente, la mayoría, que no puede y no quiere pagar 15 ni 20 pesos por cuatro tomaticos, o por una supuesta libra de malanga. Ya lo decía en otro comentario: la vida no está como para pagar caprichos.

Mientras, en lo que se aclimata el pueblo, y se surten los mercados para satisfacer la demanda de nuestras mesas, laboran de conjunto varias entidades. Las cooperativas ya contrataron el 80 por ciento de sus producciones con el estado, el cual las utilizará para consumo social, centros priorizados de salud Pública y Educación y las distribuirá en los mercados con los precios establecidos. En el Ariguanabo ya funciona El Anchar, Mercado Estatal ubicado en la calle 70 es el eslabón que une las legislaciones con la sociedad, el que llevará los alimentos a esos que no pueden continuar pagando los altos precios de los llamados carretilleros.

Eso sí, considero que fueron válidas las medidas para beneficiar a los campesinos, quienes contratan con la Empresa Agropecuaria a un precio justo con ganancia factible para quienes laboran la tierra. Nunca las entidades intermediarias sobrepasarán las ganancias de quien dejó su esfuerzo en los surcos para luego surtir nuestros vianderos.

Así, según temporadas y si las condiciones climatológicas no siguen haciendo de las suyas, los ariguanabenses dispondremos de la libra de papa a un peso, la malanga a 4, el plátano burro a peso, el tomate y el ají pimiento a 5 pesos, la calabaza a 2 al igual que el pepino y otros precios asequibles que fueron anunciados en los medios de prensa de todo el país. Esta sin dudas, es una alternativa justa y necesaria.