Por un estilo de vida saludable. Foto: Internet
La obesidad es una enfermedad. Un niño con sobrepeso no es más lindo y mucho menos puede pensarse que sea más saludable. La obesidad de su hijo es algo que debe evitar, y cuando ya no sea posible, debe ayudarlo para que recupere el peso adecuado. El primer paso es consultar con su médico, es el especialista quien puede establecer metas saludables para bajar de peso y ayudar con su monitoreo y apoyo.
Es importante lograr que toda la familia se una al plan para bajar de peso, incluso si la pérdida de peso no es una meta para todos. Los planes para bajar de peso en los niños se enfocan en un estilo de vida saludable, que también es algo bueno para cualquier persona. Tener el apoyo de los amigos y la familia puede ayudar a que su hijo baje de peso, al ver que todos los que le rodean optan por hábitos de vida más sanos.
Si su hijo es obeso necesita cambiar la forma de comer establecida hasta el momento, se trata de un cambio radical y difícil en un principio, pero no imposible de lograr. Lo primero en este sentido es apostar por una dieta balanceada, lo que significa que el niño debe consumir los tipos y cantidades correctas de alimentos y bebidas para mantener su cuerpo saludable. Es muy importante saber qué tamaño de las porciones debe comer para satisfacer las necesidades de su cuerpo con respecto a los nutrientes, sin obtener demasiado de algunos e insuficiente de otros. A esto le sigue disponer en la casa de alimentos saludables de todos los grupos nutricionales y evitar los dulces, las chucherías y las bebidas gaseadas.
Para lidiar con la obesidad a cualquier edad, debemos aprender a comer saludable. Son muchos los platos exquisitos que se pueden preparar, sin que dejen de ser sanos, lo importante es pensar un poquito más en los productos que utilizaremos y tratar siempre de sustituir los dañinos por aquellos que no lo son, o lo son menos. Siempre es preciso estar al tanto de los contenidos de grasas, de azúcares y de carbohidratos de los alimentos. Aprenda a combinarlos, pregúntele al nutriólogo o al endocrinólogo que atiende al niño, para que le oriente o le facilite una lista de sustitución de alimentos. Enseñe a su hijo a sustituir los refrescos artificiales por jugos de frutas y vegetales. Las frutas y las verduras son buenas opciones para elaborar con ellas meriendas saludables. Contienen vitaminas y minerales necesarios al cuerpo, pero a la vez son alimentos bajos en calorías y grasa. Evite la comida chatarra como papitas fritas, dulces, pasteles, galletas y helado. La mejor manera lograr este objetivo, es no tener estos alimentos en la casa. Asimismo se debe evitar el consumo de refrescos gaseados, las bebidas para deportistas y las aguas saborizadas, sobre todo las que vienen preparadas con azúcar o jarabe de maíz. Estas bebidas están llenas de calorías y pueden llevar al aumento de peso, incluso en los niños activos.
Otro aspecto importante como parte de un estilo de vida saludable, es que los niños no deben permanecer más de dos horas al día frente al televisor o el ordenador. Esto puede ser difícil debido a que estos equipos forman parte de su rutina diaria, pero se les debe propiciar más tiempo para jugar al aire libre, correr, montar en bicicleta y practicar deportes durante el día. Los expertos recomiendan que hagan 60 minutos de actividad moderada diariamente. Actividad moderada significa que usted respira bien y su corazón palpita más rápido de lo normal. Si al niño no le gusta el ejercicio, se debe encontrar maneras de motivarlo a ser más activo.

