Julio (Jiquí) Moreno. Foto: Internet
Corría el año 1921 y en la ciudad de Güines, nació para la historia un ídolo del béisbol cubano e internacional. Julio Moreno González, lanzaba su primer llanto el 28 de enero y al pasar los años, el béisbol tocó lo más profundo de su alma, para impregnarse en él cual si lo llevara en la sangre.
Inmortalizado con el sobrenombre de “Jiquí” por la dureza de esa madera y de sus envíos, Julio llegó a San Antonio de los Baños en 1939, para hacer historia. Se convirtió en el lanzador estrella de la selección “Círculo de Artesanos” de la propia sociedad y jugó en ella hasta 1944, cuando se coronó como campeón de la Unión Atlética Amateur de Cuba.
Para el título del Artesanos, “Jiquí” aportó 26 triunfos y solo 3 derrotas. Llevó a los libros un juego sin hits ni carreras contra el Atlético de Santiago de las Vegas el 19 de marzo de 1944 y casi tres semanas después, impuso una marca (superada posteriormente por Evelio Hernández) al ponchar a 21 bateadores del Vedado Tennis Club el 9 de abril.
Al terminar el campeonato de 1944, debuta en la Liga Cubana de Béisbol Profesional, en el campeonato de 1944-1945 con el equipo del Marianao, donde jugó hasta 1948. En la serie 1948-1949 jugó con el equipo Cienfuegos y en la 1950-1951 se unió a las huestes del club Habana. Lanzó con los Rojos de la capital, en el último campeonato celebrado en Cuba en la temporada (1960-61) y resultó el líder en carreras limpias permitidas con 2.03, a pesar de perder 5 desafíos y ganar 3.
En sus 12 años en Cuba logró marca de 43-55 y ponchó a 405 bateadores. Hay que señalar que durante los años finales de su carrera, ya no tenia la velocidad de antaño y se convirtió en un pitcher "matrero", es decir, que recurría a su experiencia y lanzamientos lentos para sacar out a los bateadores.
En 1950 salta a las Grandes Ligas, jugando con los Senadores del Washington, donde estuvo por 4 temporadas, con una marca final de 18 victorias contra 22 derrotas en 73 partidos. Después de finalizar su carrera en las Grandes Ligas, sirvió como lanzador de prácticas, de los Tigres de Detroit, cuando estos ganaron el gallardete de la Serie Mundial de 1968.
También estuvo en la Liga Mexicana de Béisbol Profesional, y en ella finalizó con una marca de 124 juegos ganados contra 99 perdidos, con un promedio de 3.85 de carreras limpias y 883 ponchados.
Cada 28 de enero la fanaticada del béisbol cubano recuerda a este destacado lanzador, que movió multitudes y llenó estadios, porque su aterradora velocidad hacía abanicar a los contrarios
San Antonio de los Baños, lo recordará siempre. Pasear en bicicleta por la llamada Calle Real, hoy avenida 41, visitar el Café Martí, hoy bar Colorama, y asistir en las mañanas de domingo al montículo del estadio “Ariguanabo Park”, hoy Julio Pérez, para deleitar a los aficionados con sus ponches, era parte de la cotidianidad del ídolo de Güines, convertido también en figura cimera del béisbol en San Antonio de los Baños, y su equipo Artesanos de la sociedad el mismo nombre.
El 2 de enero de 1987 dejó de respirar el mejor lanzador derecho que haya pisado un terreno de béisbol en el Ariguanabo. Hoy, cuando han pasado 95 años de su alumbramiento y 29 de su desaparición física, Julio Moreno González, “Jiquí”, sigue presente en el palpitar de nuestro béisbol, porque sus hazañas aún se nombran y recuerdan.