Todavía están frescas en la mente de todos los cubanos, las imágenes de la victoria de la selección femenina de voleibol en los Juegos Olímpicos de Barcelona, Atlanta y Sidney. Allí una voz caracterizó cada remate, saque o bloqueo. Una voz le dio brillo y emoción a las jugadas de Mireya Luis, Magaly Carvajal, Marlenis Costa o Lili Izquierdo.
Esa misma voz dejó en el recuerdo varias frases dentro del voleibol mundial. ¡Bola arriba, bola abajo! ¡Las espectaculares Morenas del Caribe! ¡Se estrelló contra la muralla color chocolate! o ¡Con el sello distintivo de Despaigne! Para hacer alusión a los remates del atacador cubano Yoel Despaigne.
Originalidad, humildad, sencillez, amplio dominio de varios deportes, simpatía entre los aficionados y mucho amor por la carrera del periodismo deportivo y sus comentarios, caracterizan a este hombre.
Hoy peina canas, tiene algunas arrugas en el rostro y no disimula los setenta años cumplidos. Ya no se le ve en la televisión por estar jubilado, pero René Navarro no se aparta ni un instante del deporte cubano y universal. Su voz se escucha en los medios nacionales y provinciales, su talento queda estampado en revistas especializadas y con acertados comentarios y dominio estadístico, nos invitan a la reflexión y busca cambiar las mentalidades erróneas que afectan la salud del deporte.
Por estos días el hijo de Madruga recibió el Premio Por la Obra de la Vida, Abelardo Raidi, que otorga la filial América de la Asociación Internacional de Periodistas Deportivos (AIPS). Merecido triunfo para un hombre de pueblo. Justo reconocimiento a la trayectoria como narrador comentarista, quien es parte inseparable de los triunfos del deporte cubano.
No se olvidan jamás sus narraciones en el récord mundial de 17.40 metros impuesto por Pedro Pérez Dueñas, en los Juegos Panamericanos de Cali-1971, y los títulos de Alberto Juantorena en los 400 y 800 metros de los Juegos Olímpicos de Montreal-1976.
También narró la medalla de oro de María Caridad Colón, en los Juegos Olímpicos de Moscú-1980 en la jabalina y la denominada carrera del siglo, final de los 100 metros del Campeonato Mundial de Tokio-1991. Asimismo estuvo siempre junto al ciclismo cubano y las vueltas a la Isla, reseñando los triunfos de Sergio “Pipián” Martínez, Aldo “el búfalo” Arancibia”, Eduardo Alonso.
Siempre descriptivo, ameno y ocurrente, el destacado colega confiesa llevar el deporte en la sangre y ser fiel a los triunfos de nuestros atletas. ¡Enhorabuena, maestro! Hoy enaltece a la prensa cubana con este galardón y así, se une a otros excelentes profesionales del periodismo deportivo como Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega.
Le confieso que siento orgullo de usted y su trayectoria. Orgullo de compartir en sesiones como jurado de los Festivales de la Radio. ¡Gracias por existir! No digo más, porque la inmensidad de su obra achica mis palabras. ¡Felicidades!¡Bola arriba, bola abajo!