Una joven que rebasa medio siglo de existencia

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La joven revolución ya rebasa más medio siglo de existencia y se perpetúa. Con la guía acertada del líder indiscutible Fidel Castro, abogamos por la construcción de un mundo mejor. Cada año una nueva página, generaciones de cubanos, guiados por las doctrinas del Maestro aprendimos que no habrá dolor, humillación, mortificación, contrariedad, crueldad que no aceptaremos en servicio de la patria, superando ese legado del Comandante en Jefe, quien dejó claro desde el propio triunfo del primero de enero en lo adelante todo sería más difícil.

Decir las verdades es el primer deber de todo revolucionario, engañar al pueblo despertándole engañosas ilusiones siempre traería las peores consecuencias y estimo que hay que alertarlo contra el exceso de expectativas, pues los principios no se negocian y hay incontables pruebas de la prepotencia imperial, para ello la batalla proseguirá en el plano de las ideas.

La Revolución la hacemos todos los días, ella es fragor, es avalancha, es río y mar, es brisa y viento. Ella palpita, se estremece, no duerme, no vacila. Es vergüenza, es decoro, es sobre todo dignidad, patriotismo. Es convicción, altruismo, solidaridad, equidad y seguridad para todos sin distinción.

Marchar como soldado, esgrimir el azadón, el lápiz, el martillo, el bisturí como genuinas armas, eso ha logrado la Revolución triunfante del primero de enero de 1959. Cada hombre de pueblo en un auténtico defensor de la patria. Sentirla, amarla, despreciar hasta el mínimo vestigio de injusticia pondera el humanismo. Eso y mucho más son las lecciones aprendidas a lo largo de estos 57 años de revolución.

Enero es alborada, es luz redentora, es fragua y la patria enardecida reluce, deslumbra. A la causa revolucionaria se sumaron sus mejores hijos sin pedir nada a cambio.

Ya lo dijo el poeta la sangre numerosa corre por sus venas, del mérito de cada uno de sus hijos está hecha. Al arribar a este aniversario, estamos llamados en hacer lo útil y servirla en cada puesto de trabajo con eficiencia, disciplina y responsabilidad para salvaguardar los logros, ser parte activa en la actualización del modelo económico es el sagrado deber de cada cubano.

El barrio es la principal trinchera de la Revolución porque en él se forja la unidad y palpita cada cubano. Desde la cuadra parte la ofensiva, el accionar apretado da frente a cualquier tropiezo y con ímpetu e inteligencia marcharemos a la vanguardia confiados en el empeño de estar en el camino correcto.