Foto Meylin Pérez Guzmán
Soa Georgina Pastor González
La sociedad tiene para con las personas mayores, el deber y la responsabilidad moral de retribuirles, bienestar, agradecimiento y respeto, el eterno reconocimiento porque lo que hoy tenemos, es fruto del esfuerzo y dedicación, eso siento por Soa Georgina Pastor González.
Georgina es una mujer auténtica, cubana ciento por ciento, por demás ariguanabense que siente y ama las hazañas de la vida cotidiana. Por la trayectoria y aporte al mejoramiento del desarrollo social, económico y político del territorio y su contribución al bienestar espiritual y cultural, se le concedió el 25 de marzo del 2001, la condición de Hija Distinguida de San Antonio de los Baños.
Georgina formó una familia, tuvo tres hijos, supera el dolor de haber perdido ya dos y brillan sus ojos cuando menciona que tiene nietos y bisnietos, se estremece ante los recuerdos pero con la fortalece que la mantiene aferrada a la vida asegura que ellos la acompañan siempre y son el aliento para seguir luchando.
En la obra El Principito, el personaje plantea: el tiempo que pasaste con una rosa es lo que la hizo tan importante; de ahí que la sencillez de Georgina, la hace distinta y especial, ella se agiganta a nuestros ojos, 73 años cumplirá el 5 de julio. Incansable, se entrega en el diario batallar de la cotidianidad hasta llegar a desafiar a la jubilación pues se niega a permanecer inactiva.
Es una flor que se resiste a los avatares del tiempo, es como la siempre viva, como atributos, la solidaridad, el humanismo; visita a los abuelos con problemas de salud, menuda, con una silueta pequeña, la distingue el paso corto siempre bien abrigada, nada la detiene, llega hasta el lugar más apartado del pueblo, anida sentimientos de confraternidad humana, en cuanta tarea se propone.
Salimos al encuentro, de Georgina, en todos los lugares, la respuesta definía el cumplimiento de una misión, la que ella misma se traza, apoyar el trabajo de la Dirección Municipal de los Comité de Defensa de la Revolución, la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Combatientes, activista de estos frentes de vanguardia de la Patria siempre encuentra algo que hacer, sabe llegar desde la base a cada ciudadano para que se cumpla con el deber.
Fueron muchos los calificativos, coincidían en que la modestia en el cumplimiento del deber a favor del bienestar colectivo la distingue, es abanderada del trabajo con las masas, se suma a la recogida de materia prima, a la campaña de vacunación, en las donaciones de sangre a nivel de barrio, cumple cada día con ahínco y tenacidad las tareas que se traza.
De las múltiples lecciones del Principito guarda con gran cariño esta frase: No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos. Y la sabiduría popular siempre nos asombra, el reconocimiento a esta Hija Distinguida realza su estirpe de protagonista de la historia, ejemplo de la mujer de estos tiempos y nos enorgullece. Tiene como testimonio las medallas, Fernando Chernar Piña y la Jesús Menéndez que otorga la Central de Trabajadores de Cuba, por los 25 años del movimiento de artistas aficionados, además la otorgada en saludo al XV aniversario de la Asociación de Combatientes, el reconocimiento como digna discípula del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, por el 50 aniversario de la Federación de Mujeres Cubanas, también diplomas y reconocimientos por su participación en cursos de corresponsales voluntarios de la Central de Trabajadores de Cuba, colaboradora de la actividad cultural del Museo de Historia, todos los guarda como el tesoro más valioso; así de sencillo expresa: Esta es mi vida.
Los adultos mayores son la joya más preciada de la sociedad; son un potencial activo. En esta etapa de la vida, el optimismo es el mejor alimento para los adultos junto al respeto dentro del marco familiar, del entorno y el apoyo del resto de la sociedad. Facilitarles que revivan experiencias, permitirles expresar sus inquietudes, sentirse queridos y tomados en cuenta; solo así, conservan su salud emocional hasta edades muy avanzadas y representan el patrimonio más valioso de una sociedad.

