Foto cortesía del autor
Lograr la comunicación con el protagonista de este trabajo no fue difícil. Labora en la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba en San Antonio de los Baños. Sin embargo, no tuve que utilizar teléfono alguno. Lo contacté en plena faena, le propuse la entrevista y como buen amigo aceptó sin rodeos.
Nardy en plena faena
Una foto junto al carro y al terminar el trabajo de reparación reportado en la hoja de servicios, comenzamos a dialogar.
¿Cómo fue su infancia?
Muy tranquila y feliz. Nací en el seno de una familia humilde, donde mis padres me enseñaron los más elementales actos de educación formal y crecí en los preceptos de saber ayudar al prójimo sin pedir nada a cambio.
¿De dónde le viene la inclinación por las comunicaciones?
Pienso que de mi tío Marcos Abreu de Armas, él era ingeniero en telecomunicaciones y fundador de ese organismo en el Ariguanabo, además llegó a ser asesor del Ministro de Comunicaciones de Cuba. A él le debo muchas de las cosas que luego puse en práctica.
¿Cuáles considera usted deben ser las principales condiciones físicas y mentales para ser un buen trabajador de telecomunicaciones?
Lo primero es que te guste lo que haces y ponerle amor a las cosas. Lugo contar con un excelente estado de salud, conocer de electricidad y no tenerle miedo a las alturas
Ahora que habla de las alturas. ¿Ha sufrido algún accidente en el trabajo?
Sí, en el año 1994. Yo estaba trabajando en un poste de madera en pleno campo en la carretera de La Salud y se partió. Caí al vacío con escalera y todo y sufrí muchos golpes en las manos, la cara y las costillas. Mi compañero William enseguida corrió para auxiliarme y me llevó al hospital. La gente me decía: “ tú no te subes más a un poste para arreglar una línea telefónica”. Pero mire usted lo que es la vida, aquí estoy después de 18 años. Pensaban que no volvía y volví.
Con 32 años de experiencia en el sector de las comunicaciones y 50 de vida, Arnaldo González Abreu, es reconocido por sus compañeros como un hombre sencillo, humilde, trabajador y muy serio a la hora de cumplir con el deber, razones por la cual es Vanguardia Provincial y Nacional. En su rica hoja de servicios se puede encontrar los certificados que le acreditan como graduado en telecomunicaciones y telefonía pública, liniero, reparador y experto en planta interior.
¿Cuáles son las principales afectaciones que se pueden encontrar en el trabajo que usted realiza?
Bueno, eso es bastante variable, pero las más comunes son problemas en los pares, los conectores y los propios equipos telefónicos en los hogares.
¿Con tantos años en el sector de las comunicaciones, imagino que haya tenido que laborar alguna vez reparando líneas, después del paso de algún huracán?
Sí, como no. En el año 2009 con el paso del huracán Ike por el oriente cubano, estuve tres meses en Puerto Padre, provincia de Las Tunas, reparando todos los daños dejados por ese evento climatológico. Fue una experiencia muy bonita ver cómo la gente agradecía las reparaciones y podía volver a utilizar su teléfono. También en el 2004 con el fuerte ciclón Charley, que pasó por La Habana, y acabó con todo. Recuerdo que San Antonio de los Baños fue uno de los territorios más afectados y estuvimos casi cuatro meses para poner todo en orden.
¿Este tipo de trabajo le permitió conocer muchos amigos?
¡Claro! Por supuesto. Cuando estuve en Las Tunas hice una gran amistad con Daniel Echevarría, un compañero que trabajó conmigo, y que al igual que yo, fue a esa provincia procedente de Santiago de Cuba, para aportar sus esfuerzos como buenos cubanos que somos, y tenemos la solidaridad como bandera.
¿Cómo es un día de Arnaldo González Abreu en ETECSA?
Bastante cargadito de trabajo. Por la mañana llegamos a la planta y despachamos con la jefatura. Nos entregan las afectaciones del día y comenzamos a trabajar. Hay veces que son las ocho o las nueve de la noche y no hemos terminado
¿Cuántas más o menos tienen que solucionar en el día?
Entre quince y veinte por días.
¿Todas en el casco urbano?
Casi todas, pero a veces tenemos que ir al campo y eso nos lleva tiempo.
Hace un rato hablaba de las alturas y de una caída que sufrió en el año 1994 en la finca “La Carambola” ubicada en la carretera de La Salud, poblado perteneciente a l municipio de Quivicán. ¿Cuántos metros de altura ha tenido que escalar?
Bueno eso también es relativo, a veces hasta más de 25 metros y aunque siempre nos protegemos con el cinturón y el casco, no estamos exentos de peligro.
¿Cuál es la situación actual de la telefonía pública en San Antonio de los Baños?
Mira, nuestro pueblo tiene más de doscientos años de fundado y la mayoría de las edificaciones son antiguas, con casas de canto y tejas. Eso implica que guarden mucha humedad y en este caso, es fatal para la telefonía, por eso es que en la mayoría de las ocasiones tenemos muchos reportes de teléfonos inactivos en el municipio por la humedad.
Cambiemos el tema de su trabajo y vayamos a la vida personal. ¿Es verdad que fue pelotero?
Sí, cuando era muchacho jugaba pelota y era receptor. La pelota me encanta y llegué a ser regular en la categoría 13-14 años y los juveniles, pero lo dejé por problemas en el brazo.
¿Y no siente nostalgia de los terrenos?
¡Muchacho, ni me hables de eso!. Imagínese que cuando voy al estadio a poner el servicio de línea para la trasmisión, me quedo un rato en la cabina con los comentaristas a ver el juego y me parece que estoy detrás del home guiando a los lanzadores.
Sonrío y le respondo. Pudo dar fe de lo que dices, porque hasta comentas las jugadas y eres un verdadero estratega de béisbol, en eso de plantear situaciones tácticas.
¡No tanto, no tanto! Solo soy un buen cubano que ama el béisbol y disfruta las victorias de San Antonio de los Baños en la Serie Provincial y ahora la de los Cazadores de Artemisa en la Nacional.
¿Eventos en los que ha participado garantizando el servicio telefónico?
Han sido varios, pero recuerdo con mucho agrado la “Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno”, realizada en La Habana en el año 1999 y los montajes de líneas para los festivales “Boleros de Oro”, y las “Bienales Internacionales del Humor “ que se realizan en San Antonio de los Baños.
¿Cómo se compone su familia?
Vivo con mi esposa Mariela, que es maravillosa y me dio el fruto de dos hijas a las que adoro, Martha Jany y Mailin, además de dos nietecitas que son mi delirio.
¿Pertenece usted a alguna secta religiosa o fraternal?
Sí, para mi orgullo soy miembro de la Venerable Logia Masónica de Cuba desde el 8 de diciembre de 1987. En ella he tenido la suerte de ser Venerable Maestro, Tesorero, Maestro de Ceremonias y Guarda Templo.
¿Qué representa entonces para Arnaldo González Abreu ser parte de la Logia?
Un alto honor. He sabido seguir los pasos de mi padre, Arnaldo González Padrón, único ariguanabense Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba en el período de 1993 a 1996.
¿Qué es para usted la radio?
Un medio de prensa al que respeto y con el que tengo las mejores relaciones con los profesionales que trabajan en el. En el caso específico de la emisora Radio Ariguanabo, siempre los ayudo en el montaje de los remotos y cuando tienen algún problemita en la cabina me llaman y trato de darle solución enseguida. Además, Ariguanabo es una emisora de pueblo y se escucha mucho. Yo mismo soy uno de los que no me pierdo una trasmisión de la pelota, los programas musicales y las novelas. Siempre la tengo sintonizada en el carro mientras trabajo.
¿Satisfecho con su labor como trabajador de ETECSA?
Muy satisfecho, aunque siempre s e puede hacer más. Ahora contamos con sangre joven para garantizar el trabajo y tenemos un jefe de planta que es muy responsable y se da a respetar entre los trabajadores, es el compañero Amaury González. Además he tenido la suerte de formar a muchos linieros que hoy son profesionales y ejercen la labor con mucho respeto, como son los casos de Ezequiel Batista, William Ortiz y Carlos Claro.
¿Si volviera a nacer sería otra vez trabajador de las telecomunicaciones?
Por supuesto. Eso no lo pensaría. Ese trabajo lo amo y ahí me retiro.
Termino de conversar con Arnaldo González Abreu y de inmediato se dispone a subir a un poste pata revisar el pare y cambiar algún cable que esté calcinado. Lo despido y le deseo suerte en el resto del día. Mientras, esboza una sonrisa y ofrece las gracias por la entrevista diciendo:” No se preocupe periodista, ya estoy acostumbrado a escalar las alturas y para mí eso es algo cotidiano”. “Confío en usted que esta conversación estará como nuestro eslogan: “En línea con el mundo”.

