Conversamos vía telefónica y pude percibir en este excelente actor, la nostalgia que siente por estar lejos del Río Ariguanabo, La Placita, La Taberna del Tío Cabrera o la Cueva del Sumidero. Le propuse un diálogo ameno y diáfano para recorrer su historia en el mundo del arte y aceptó con gusto.
¿Cuándo y por qué cambia de nombre?
Eso fue un tanto gracioso y a la vez interesante. Cuando fui a los estudios de la CMQ Radio, en busca de trabajo, la compañera recepcionista que me atendió me pide el nombre y cuando lo escucha me dice: “Ya tenemos un Pedro García Torres, por lo tanto tiene que cambiarse el nombre”. Imagínese usted, yo que era un guajito acabado de llegar a La Habana, me quedé sin palabras. Entonces la muchacha me ayudó y dijo: “Por qué no se nombra Pedrito Silva”, me pareció bien y lo acepté. A partir de entonces me doy a conocer en el arte con ese nombre. Ya han pasado más de cincuenta años. Si ahora usted pregunta por Crispín Pedro García Torres, no me va a encontrar.
¿Cómo fueron sus inicios en el arte?
Comencé en 1960 con 16 años. Lo primero que hice fue algunos extras, también fui modelo y figurante de la televisión de la época. Ya en los años 1963- 1964, formo parte del elenco de actores y actrices de Radio Rebelde y también trabajé en Radio Liberación, Progreso y Radio Ciudad de la Habana.
¿Qué le dicen los nombres de Aurora Pita y Abelardo Rodríguez?
Dos personas a las cuales le agradezco mucho en mi carrera profesional como actor. Con Aurora hice cosas maravillosas en la radio y fui su pareja de trabajo por muchos años en Progreso, en tanto que Abelardo es alguien con tremenda preparación como persona y profesional del medio, cuando se habla de dirección de programas radiales
¿Cómo actor también protagonizó programas infantiles?
Sí, algo que me gusta mucho. El trabajo con los niños es bello, porque son un público muy sincero que nunca miente, y para el cual hay que darlo todo. Recuerdo dos espacios infantiles que me marcaron inmensamente y fueron “Amigo y sus amiguitos” y “Tía Tata cuanta cuentos”
¿Cómo valora la versatilidad lograda por usted en los medios de comunicación?
Eso es algo que depende mucho del empeño que le pongas a cada cosa que hagas. En la vida hay que ser arriesgado, o ganas o pierdes, pero hay que intentarlo todo. Probarse a sí mismo es la mejor manera de conocer hasta donde puedes llegar. Tuve la suerte de salir airoso en la radio y la televisión en diferentes facetas, como las aventuras, el teatro, los cuentos y las comedias. También hice cine.
¿De esos medios de comunicación, cuál prefiere más?
No tengo preferencia por ninguno. Todos son importantes y exigen del actor lo máximo para lograr convencer y llegar al público. Amo mi trabajo y seré actor hasta que muera.
¿Cómo ve la salud del humor en Cuba?
Se trabaja para mejorar, pero aún le falta mucho por conseguir. Han surgido espacios del agrado del pueblo, como “Vivir del cuento”, muy bien logrado por Luís Silva, un actor joven con mucho talento que encarna el papel protagónico con el viejo Pánfilo y también “Deja que yo te cuente”. Pero considero que se debe trabajar más en el humor teatral, llegar a las raíces del costumbrismo cubano, algo así como revivir el teatro vernáculo.
Por cierto, ¿siente añoranzas de sus personajes en el vernáculo?
Como no, claro que la siento. El viejito Candela y el negrito, marcaron mi vida en el teatro y a cada rato visualizo fotos de entonces que me hacen reflexionar.
Conozco de su modestia como persona, pero, desearía que hiciera alusión a sus premios como actor.
Siempre es difícil hablar de uno mismo, pero ya que me preguntas eso, te puedo enumerar la orden “Raúl Gómez García”, que concede el Ministerio de Cultura, la orden “Madajahonda” que se entrega a los actores que han cumplido misiones internacionalistas, llevando la cultura cubana a otros rincones del mundo, el “Micrófono de la radio” y la distinción “Artista de Mérito de la Radio y la Televisión Cubana”. Además tengo todos los sellos conmemorativos que se han entregado desde 1960 hasta la fecha por parte del instituto.
¿Qué es para usted San Antonio de los Baños?
Mi patria chica. En San Antonio de los Baños tengo familiares que visito, siempre y cuando el tiempo me lo permite. Estar en el pueblo me estimula, cuando lo hago cargo las pilas y rejuvenezco. San Antonio de los Baños es tierra de grandes hombres, no solo de la cultura, sino también del deporte, la ciencia, la economía y hasta el cine.
¿Cómo se define Crispín Pedro García Torres o sencillamente Pedrito Silva?
Como un hombre sencillo, honesto, humilde, amigo de la verdad y defensor de los principios más humanos que puedan existir. Soy una gente de pueblo, que al igual que tu sección, siente apego por las raíces y busca de alguna manera sentir el cariño que alimenta el espíritu y enaltece el alma.
Una última pregunta. ¿Si volviera a nacer sería otra vez actor?
Sin lugar a dudas. La actuación es mi vida. Aprovecho para decir que doy gracias a los directores de la televisión que me han dado la oportunidad de volver a salir en la pantalla, con esos trabajos educativos que ilustran los spot dedicados a la atención al adulto mayor y la lucha contra el mosquito Aedes Aegypti. ¡Ah! y muchas gracias por la entrevista.
Con esas palabras y una sonrisa como despedida, terminé de conversar con este ariguanabense auténtico, que nunca dejará de ser tan natural como las aguas de mi Ariguanabo.

