LOS PROMOTORES DE SALUD CONTRIBUYEN A LA PREVENCIÓN DE LAS ITS. FOTO: INTERNET
San Antonio de los Baños, Artemisa, Cuba.- Las infecciones de transmisión sexual, son de las más extendidas a nivel internacional. La mayoría de los contagios se producen debido a actos de irresponsabilidad humana y desconocimiento. Existe una tendencia al rechazo de las personas contagiadas, más si se trata de VIH-SIDA.
Además de los conocidos métodos preventivos, entre los que destaca el condón, en la actualidad existe una opción que va ganando terreno y se hace cada vez más popular entre los jóvenes, sector poblacional donde ocurren una buena parte de los contagios y hacia donde se dirigen la mayoría de los programas.
Se trata de los promotores de salud, aquellos voluntarios que dedican su tiempo libre a las labores de prevención. Aún existen muchas personas con prejuicios, incapaces de ejecutar estas labores, pero quienes las desarrollan, reconocen el dulce sabor de su trabajo y los frutos que este les ofrece.
En Cuba los promotores del programa de prevención de ITS y VIH SIDA, asumen el reto de preparar y crear conciencia en un pueblo inteligente, pero donde como en todos los lugares, la negligencia provoca importantes cifras de contagios y en muchos casos termina cobrando vidas humanas.
Ser promotor, es ante todo un acto de buena voluntad, que exige responsabilidad, consagración y entrega total. Su trabajo se encamina a transmitir conocimientos que posibiliten el razonamiento oportuno y el conocimiento de los riesgos que trae consigo el hecho de mantener relaciones sexuales desprotegidas.
Las charlas, talleres y los diferentes tipos de consejería posibilitan al promotor extender sus conocimientos y mostrar el camino hacia una sexualidad responsable. Para una mayor efectividad de estos programas, se necesita de voluntarios de cualquier sector, a quienes no pueden faltarle grandes dotes comunicativas y de entusiasmo.
Su labor fundamental consiste en planificar y desarrollar actividades de prevención en las comunidades, centros de trabajo o estudio y todos aquellos espacios donde se requiera de la ayuda, conocimiento y el consejo oportuno. Una función activa que repercutirá en el bien común y contribuirá a crear un mundo más solidario y humano, lleno de buena salud y vida plena para todos.


