DENIA CABALLERO SE LUCIÓ EN EL CERTAMEN. FOTO: INTERNET
¡Caballero, llegó Denia! Llegó la mejor discóbola del momento en el ranking mundial. Llegó para demostrar la estirpe de la mujer cubana. Llegó para lanzar el disco lo más lejos posible y asombrar a sus rivales con su disparo de (69.28).
Solo un intento y tocó la gloria mundial en el nido de pájaros de Beijing. Como para no dejar espacio a las dudas de su clase y dejar estupefactas a sus rivales, la rusa Sandra Perkovic con registro de (67.39), la alemana Nadine Müller y otras que como ella, soñaron la cima del podio mundial.
Mulata de sonrisa alegre y piel color canela. Mujer sencilla y de pueblo. Denia estampó su nombre en la historia de los Mundiales de Atletismo y prosiguió el sendero de otras mujeres como Yarelis Barrios, Yipsi Moreno o Hilda Elisa Ramos, dueña del tope nacional cubano en la disciplina.
¡Caballero, llegó Denia! La muchacha de Villa Clara. La que traía el pronóstico de oro y no cejó en el empeño de lograrlo. ¡Ya es medallista mundial! Ahora le faltan los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, competencia donde espera pelear otra vez por el metal dorado.
Niké, la diosa griega de la victoria, lanzó con Denia. El disco surcó el cielo de Beijing, mientras miles de pupilas presenciaban el acontecimiento. ¡Así es la mujer cubana! Así es Cuba con sus atletas, los que se esfuerzan y vencen, los que regalan medallas a puro coraje y hacen ondear con orgullo la bandera de la estrella solitaria.
Denia me recordó a María Caridad Colón en su histórico lanzamiento del dardo en Moscú 1980. También a Maritza Marten, titular olímpica en Barcelona 1992. ¡Gracias, Denia! ¡Caballero, qué coraje, qué entrega, qué muchacha!.