Yarisley: La reina de los cielos

La Campeona Mundial Yarisley Silva con su bandera La Campeona Mundial Yarisley Silva con su bandera. Foto: Internet

La reina de los cielos es de Cuba. De Pinar del Río, que vibró con su salto de oro en el Mundial de Atletismo de Beijing. Se llama Yarisley Silva y es la nueva titular del mundo en el salto con garrocha. Es morena, pequeña de estatura, pero gigante de alma y espíritu. Tiene el ángel de la victoria tatuado en el pecho y la sonrisa como estandarte, por la felicidad de saberla reina del cielo.

Algunos todavía se preguntan. ¿Cómo puede vencer con tanta facilidad las alturas, si es pequeña, de robustas piernas y cintura del mejor estilo criollo?

Carrera de impulso y vuelo en el aire con la garrocha como su única aliada. Ese implemento que sabe de sus sueños y añoranzas, de sus caídas psicológicas por no poder vencer la altura. Sabe también de su hidalguía, cuando existe presión. Sabe de su entereza, de la convicción de victoria que nunca le abandona en busca de la gloria.

Acarició las nubes con su (4.90). Hizo crispar los nervios de miles de sus seguidores, mientras en batalla campal y deportiva, dejaba por detrás a la brasileña Fabiana Murer, quien no pudo con la altura de Yarisley y solo superó el (4.85).

Las mejores del mundo le acompañaron en el duelo por el oro. La carioca Murer, la griega  Nikoleta. Todas querían el oro. Solo una podía colgarlo en su pecho.

Yarisley puso entonces ritmo y música a su salto, para acariciar el cielo como dueña de las nubes, al decir igual que el grupo musical cubano “Los 4”: “El oro es mío, repártanse la plata y el bronce.”

La reina de los cielos quiere más. Le falta una medalla. La mejor de todas. Le falta el oro olímpico, ese que añora con la misma fuerza que lo persigue. ¿Será Brasil el escenario elegido para lograrlo? Ni ella misma lo puede afirmar. Por hoy está feliz. Brillan sus pupilas y palpita el corazón, mientras ondea orgullosa la enseña patria.

¡Yarisley cumplió! Logró el oro que de ella se esperaba. Aún resta camino rumbo a Río de Janeiro. Allí habrá otra batalla. Allí se volverán a ver las caras las mejores del planeta. Todas con un solo fin, el oro olímpico. Ese que le falta a Yarisley, a pesar de ser la reina de los cielos.