Foto: Luis Alberto DH
Carlos Enrique y José Aníbal durante la Serie Provincial de Béisbol
Mi amigo el informático está de cumpleaños. Les confieso que no sé cuantos cumple, pero está feliz. Para mi amigo el informático, siempre es día de onomástico, porque su personalidad le permite ser alegre, amistoso, jovial, ocurrente.
Mi amigo el informático es versátil. No teme a las nuevas experiencias que la vida le ofrece. Es también operador de sonido en la emisora Radio Ariguanabo y hasta se lanzó hace tres temporadas, a la aventura de narrar y comentar partidos de béisbol.
Pequeño de estatura, pero gigante de alma y espíritu, mi amigo el informático, sabe del amor a sus hijos, la comprensión a la esposa amada, el apretón de manos de sus colegas en la emisora y el piropo de ocasión para sus compañeras de labor, siempre acompañado de una frase chispeante y cadenciosa.
Tengo la dicha de compartir con él mientras se realiza la Serie Provincial de Béisbol. Es ahí donde aprendo de su nobleza como ser humano. De sus trajines cuando le roba horas al descanso para dejar lista a la pequeña Daniela y que marche a la escuela con la felicidad de siempre, luego entonces, asume la misión de trasmitir emociones en cada jonrón o ponche, que sucede en el terreno de juego.
Así es mi amigo el informático. No existe en él la negativa ante un ruego, una solicitud o un favor de quienes comparten sus horarios del día o la noche. Hoy está feliz. Convencido de saber que el camino recorrido hasta esta fecha es bello y lo supo moldear con paciencia, sabiduría, amor y desvelos.
¡Qué bueno amigo! Todos tenemos un día especial, el tuyo es el 5 de agosto. Llegaste al mundo para hacer el bien y ser líder, emancipador de sueños, aglutinador de voluntades. No cejes en el empeño se seguir siendo lo que eres, todo sencillez y honestidad. ¡Felicidades José Aníbal! ¡Felicidades amigo!