Jóvenes cubanos. Foto: Internet
Los jóvenes casi sin darse cuenta al llegar a esta etapa les corresponde tomar decisiones definitorias de su vida profesional e incluso, en el orden sentimental ponen a prueba la madurez en la elección de amistades y pareja. Son múltiples las interrogantes a las que deben responder en no pocas ocasiones solos y para eso la familia en primer lugar, luego la escuela, y la sociedad contribuyen por ser factores determinantes en la formación de las nuevas generaciones.
Desde las primeras edades es muy importante el apoyo familiar para estrechar la comunicación y convertirnos en sus confidentes, infundir confianza, saber escuchar, enseñarles la importancia de las decisiones y la repercusión, así como desarrollo del espíritu crítico y autocrítico son imprescindibles en la vida futura.
La familia es determinante en la formación de los hijos, acompañarlos en las distintas etapas, participan en las actividades docentes, conocer de sus rendimientos escolares, el aprovechamiento del estudio, la elección de sus amigos, con quién se relacionan arrojarán como resultado la evolución y el desarrollo de los puntos de vista, la preferencias y gustos que forman parte de la personalidad.
Los jóvenes cuando tienen que decidir entre las opciones de de estudio para carreras universitarias, encuentran el apoyo de la familia. Corresponde a los padres propiciarles información sobre los perfiles de las distintas profesiones, la importancia de las carreras técnicas por el impacto social, insistir en el carácter formativo del trabajo como única vía para el logro de bienes y el sustento personal y familiar, el apoyo familiar es un ingrediente insustituible en la educación de los jóvenes.
Debemos entender que jamás ganaremos la confianza de los jóvenes a través de la imposición de nuestros criterios, hay que respetar la opinión de los otros nos corresponde exponer argumentos, esgrimir una objetividad las razones y darle libertad pata que lleguen a sus propias valoraciones y puntos de vista.